A pesar de que en China nacen cada vez menos bebés y la tasa de natalidad se sitúa en mínimos históricos, el sector de la atención posparto y el cuidado de las mujeres que acaban de dar a luz vive un momento de auge dorado. Esta industria milmillonaria gira en torno a zuò yuè zi, un ritual de la medicina tradicional china que prioriza el descanso absoluto y el aislamiento de la madre durante las semanas posteriores al alumbramiento.
El negocio milenario del reposo postnatal
El concepto, conocido literalmente como «sentarse el mes», hunde sus raíces en la dinastía Han de hace más de dos mil años. Su premisa fundamental es que los partos resultan profundamente agotadores, por lo que durante el puerperio las mujeres deben evitar cargas pesadas, largas caminatas y corrientes de aire, cumpliendo un riguroso confinamiento de hasta 42 días.
Claves

- —El ritual tradicional dicta pautas estrictas de nutrición, reposo e higiene durante el primer mes.
- —Las familias priorizan la calidad sobre el volumen ante la reducción en el número de hijos por hogar.
Lejos de quedar en el olvido, esta práctica ha sido reinterpretada por empresas que han convertido los cuidados posparto en un auténtico filón comercial. En lugar de permanecer en casa, las familias con mayor poder adquisitivo optan por alojarse en plantas exclusivas de hoteles de cinco estrellas o centros especializados donde reciben asistencia médica permanente, menús diseñados por nutricionistas y terapias de rehabilitación.
Tarifas de seis cifras en centros exclusivos
El mercado ha escalado hasta superar cientos de millones de euros, con miles de centros operativos en todo el país. Mientras que algunos establecimientos históricos cobraban decenas de miles de dólares mensuales en las afueras de Shanghái, las agencias actuales de alta gama elevan exponencialmente las tarifas.
Firmas especializadas como Saint Bella lideran este segmento con paquetes que oscilan entre los 21.000 y más de 100.000 dólares por un periodo que las usuarias suelen extender más allá del mes tradicional. A medida que las mujeres chinas postergan la maternidad hasta consolidar sus carreras profesionales, la reducción en el tamaño de las familias se traduce en un incremento sustancial del presupuesto destinado a la llegada de los recién nacidos.



