La NASA eligió un antiguo delta como el lugar de aterrizaje de su rover Mars 2020, un vehículo no tripulado de exploración espacial, para buscar evidencias de vida en el planeta rojo, dijeron el lunes funcionarios.
Aunque en la actualidad Marte es frío y seco, el sitio de aterrizaje escogido, el cráter Jezero, fue la cuenca de un lago de 500 metros de profundidad que se abría a una red de ríos hace entre 3.500 y 3.900 millones de años.
La cuenca, de 45 kilómetros de ancho, «podría haber recolectado y preservado antiguas moléculas orgánicas y otros signos potenciales de vida microbiana del agua y los sedimentos que fluyeron en el cráter hace miles de millones de años», dijo la NASA en un comunicado.
Al menos cinco tipos diferentes de rocas, entre ellas «arcillas y carbonatos, que tienen un alto potencial para preservar las huellas de vidas pasadas», se encuentran en el cráter, ubicado justo al norte del ecuador marciano, explicó la agencia espacial.
