Adelina Romero, zuliana residente en Caracas, relató que vivió momentos de angustia la tarde de este miércoles, cuando un movimiento telúrico la sorprendió mientras ensayaba para una obra de teatro en un edificio cercano al Centro Sambil de La Candelaria. La mujer aseguró que, junto con otras tres personas, quedó abrazada bajo el marco de una puerta mientras todo se sacudía y varios objetos caían al suelo.

Un ensayo que terminó en sobresalto

Romero explicó que se encontraba en el piso 9 de un apartamento en el que realizaban la práctica escénica. En el lugar estaban cuatro personas, dos hombres y dos mujeres, y una de ellas estaba por retirarse cuando comenzó el temblor. “Quedamos los cuatro abrazados viendo cómo todo se movía y se caían las cosas”, narró al describir el instante en que sintió que el sacudón se hacía cada vez más fuerte.

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La zuliana dijo que el movimiento coincidió con los sismos registrados en San Felipe, en Yaracuy, y en Morón, estado Carabobo, fenómenos que se percibieron con intensidad en Caracas. Según su relato, la sensación dentro del apartamento fue de temor constante, mientras las personas presentes intentaban protegerse y mantenerse juntas ante la posibilidad de que el estremecimiento continuara.

Tras el fin del temblor, Romero contó que tomaron sus pertenencias y bajaron del edificio. Afirmó que en la zona de La Candelaria, así como en la avenida San Martín, varias personas permanecían en las calles por miedo a regresar a sus viviendas ante una posible réplica. También señaló que algunos cuerpos de seguridad estaban desplegados, aunque sin movilizar a la gente de manera masiva.

Daños y fallas en otros sectores de Caracas

En su recorrido, indicó que solo vio una camioneta con apariencia de ambulancia de la Alcaldía, presuntamente atendiendo a personas afectadas por el siniestro. Agregó que quienes tenían moto fueron los que lograron trasladarse con mayor facilidad hacia sectores con menos edificios o para buscar a sus familiares. Más tarde, aseguró que en Montalbán se registraban fallas eléctricas desde la hora del temblor y que en su edificio había escombros y paredes agrietadas. Aunque varios vecinos habían decidido volver a sus apartamentos, la preocupación por otra sacudida seguía presente.