La discusión sobre la adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) volvió a ganar impulso tras la media sanción en el…
La discusión sobre la adhesión de Argentina al Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) volvió a ganar impulso tras la media sanción en el Senado, mientras empresarios de AmCham, emprendedores y referentes científicos sostienen que la incorporación al sistema internacional puede ayudar a atraer inversiones, dar mayor seguridad jurídica y evitar que innovaciones desarrolladas en el país terminen registrándose en otros mercados.
Una adhesión pendiente desde hace más de 50 años
El PCT es un convenio internacional sobre patentes que acumula más de cinco décadas de demora. Su adhesión forma parte de los compromisos asumidos en el acuerdo comercial firmado entre Argentina y Estados Unidos.
Si la iniciativa avanza en Diputados, deberá regresar al Senado por la reserva incluida en el Capítulo II, que modifica el texto aprobado en la media sanción.
Qué sostienen desde AmCham
Desde AmCham plantean que el PCT simplifica la etapa inicial de la solicitud internacional de patentes. Según la cámara, permite que inventores, universidades y empresas inicien la protección de sus innovaciones en varios países mediante una sola solicitud internacional, con menores costos administrativos y más previsibilidad.
Marina Senestro, directora de Asuntos de Gobierno de AmCham Argentina, señaló durante una jornada organizada por la entidad que, a diferencia del régimen actual, el tratado amplía a 30 meses el plazo para decidir en qué países se avanzará con la solicitud, en lugar de 12. Para los empresarios, eso ofrece más tiempo para evaluar mercados, oportunidades y estrategias de protección.
Senestro también afirmó que la propiedad intelectual es una herramienta para atraer inversiones y generar empleo de calidad, y destacó que el tratado puede servir para profundizar la relación bilateral entre Argentina y Estados Unidos.
El impacto para emprendedores y empresas
Desde la Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA), Juan Pozzo rechazó algunas de las objeciones planteadas contra la iniciativa. Sostuvo que el PCT no modifica la ley de patentes argentina y remarcó que lo que ocurra con las patentes en cada país sigue siendo una definición de cada jurisdicción.
Pozzo explicó que el mecanismo apunta, sobre todo, a simplificar y extender los plazos para presentar solicitudes internacionales. En ese sentido, afirmó que los emprendedores enfrentan tres variables centrales al crecer: tiempo, costos e inversión, y que el tratado ofrece una respuesta para las tres.
También consideró que no existe una explicación razonable para que Argentina no forme parte del PCT y pidió dejar de lado la discusión ideológica para centrarse en aspectos prácticos. Añadió que la falta de adhesión puede empujar proyectos argentinos a registrar su propiedad intelectual en otros países, como España, por las dificultades locales.
Seguridad jurídica y oportunidades perdidas
Desde las multinacionales con presencia en el país, la protección de la propiedad intelectual también aparece como un factor clave para decidir dónde asignar inversiones. Gonzalo Rovira, head of IP for Latin America de Bayer y miembro del comité de propiedad intelectual de AmCham, afirmó que la propiedad intelectual es una pieza fundamental en la decisión de desarrollar y explotar una innovación.
Rovira señaló que las compañías buscan previsibilidad y reglas claras para definir qué desarrollos pueden protegerse. Según explicó, cuando una innovación enfrenta trabas para salir al mercado, la decisión puede ser no avanzar con ella.
Tirso Gómez, director asociado de Comunicaciones Corporativas de MSD, se refirió además a los precios de los medicamentos en Argentina y sostuvo que están muy por encima de los de otros países, por lo que no considera que ese sea un problema de patentes.
La investigadora del Conicet Sandra Pitta afirmó que la falta de adhesión al tratado representa una barrera para la transferencia tecnológica y para la valorización del conocimiento generado en universidades y centros de investigación. Señaló que no solo ocurre en salud, sino también en otros productos y servicios que podrían patentarse.
Según Pitta, pocos investigadores del organismo conocen en profundidad el sistema o cuentan con asesoramiento especializado, por lo que consideró que la incorporación al PCT sería beneficiosa tanto para el Conicet como para las universidades.
Desde Endeavor, María Eugenia Estenssoro lamentó que muchas startups se vean obligadas a constituir sus estructuras legales fuera del país y sostuvo que esa situación responde a las regulaciones vigentes.