Dos cosmonautas rusos se preparaban para salir al exterior de la Estación Espacial Internacional el martes para inspeccionar una sección en la que se descubrió una misteriosa filtración.
El problema fue avistado el pasado 30 de agosto cuando la nave rusa soyuz se ancló a la EEI. La tripulación detectó y selló de inmediato el diminuto orificio de causó una ligera pérdida de presión, y funcionarios espaciales dijeron que el laboratorio orbital seguía siendo seguro.
Los rusos Oleg Kononenko y Sergei Prokopyev realizarán una caminata especial de seis horas el martes para inspeccionar la superficie exterior de la soyuz. Descubrirán el aislamiento térmico que cubre el reparado agujero y tomarán muestras que serán estudiadas por expertos.
Kononenko, que llegó a la EEI a principios de mes con la astronauta de la NASA Anne McClain y con David Saint-Jacques, de la agencia espacial canadiense, declaró en una entrevista previa que el paseo especial sería un esfuerzo extenuante.
