Un estudio en Alemania halló cambios cerebrales persistentes tras una sola exposición a la cocaína. Los efectos durarían al menos dos semanas y podrían favorecer nuevas conductas de consumo.
Un equipo de investigadores comprobó que una sola exposición a la cocaína puede dejar cambios duraderos en el cerebro, visibles al menos dos semanas después del consumo, incluso si fue único.
Cambios que alteran aprendizaje y memoria
El trabajo mostró que la droga produce alteraciones en los circuitos neuronales relacionados con el aprendizaje y la memoria, lo que podría ayudar a explicar por qué aumenta el riesgo de volver a consumir.
Los científicos del Centro Max Delbrück de Medicina Molecular, en Alemania, observaron que esos cambios aparecen rápidamente tras el consumo y persisten mucho después de que la sustancia haya desaparecido del organismo.
En concreto, identificaron modificaciones en la forma en que determinadas neuronas se comunican entre sí, lo que deja una huella cerebral asociada a la experiencia con la droga.
Un hallazgo que cuestiona el consumo aislado
Según los autores, estos resultados cuestionan la idea de que un consumo aislado carece de consecuencias biológicas relevantes.
Aunque el estudio no concluye que una sola toma provoque una adicción, sí demuestra que el cerebro experimenta cambios persistentes desde la primera exposición, lo que podría facilitar futuras respuestas frente a la cocaína.
La investigación se llevó a cabo en modelos experimentales, por lo que los investigadores señalan que serán necesarios más estudios para confirmar hasta qué punto estos mecanismos funcionan de la misma manera en humanos.
No obstante, consideran que el hallazgo aporta nuevas claves para comprender cómo se inicia la adicción y para desarrollar estrategias de prevención y tratamiento.
Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el consumo de cocaína se encuentra en su punto más alto, con un estimado de 25 millones de consumidores en todo el mundo.