Cambiar los lácteos por alternativas vegetales podría provocar carencias de micronutrientes esenciales, especialmente en jóvenes y mujeres, según un estudio publicado en The Lancet Planetary Health.

Los investigadores advirtieron que incluso un reemplazo parcial por bebidas y productos veganos a base de soja, almendra o avena podría reducir los niveles de yodo, calcio, riboflavina y vitamina B12 si esos sustitutos no están fortificados.

Los grupos con mayor riesgo

Sarah Bath, profesora asociada de nutrición en salud pública en la Universidad de Surrey, dijo que los efectos de la deficiencia de yodo en la salud son conocidos y que el objetivo del trabajo es generar conciencia.

La investigadora agregó que los grupos con niveles de ingesta más bajos son las mujeres jóvenes y las mujeres en edad fértil, una etapa en la que el yodo resulta especialmente importante.

Qué encontró el análisis

El equipo revisó 146 tipos de leche, 76 yogures y 67 quesos sin lácteos disponibles en el Reino Unido. A partir de esos datos, concluyó que la fortificación era desigual: más de la mitad tenía calcio añadido, pero una proporción mucho menor incluía yodo o riboflavina.

Con esos niveles, sustituir un tercio del consumo de lácteos por opciones veganas produjo una caída de entre 9 y 21 % en la ingesta de yodo, además de reducciones en calcio, riboflavina y vitamina B12.

Cuando el reemplazo fue total, las alternativas no lácteas llevaron a niveles insuficientes de yodo en 80 % de las chicas adolescentes y 72 % de los chicos.

La fortificación como salida

Según el estudio, exigir que todas las alternativas no lácteas estén fortificadas con yodo evitaría descensos en los niveles promedio. El hallazgo apunta a que el problema no es solo el cambio de dieta, sino la composición nutricional de los sustitutos.