Un taller de Caracas dedicado a fabricar prótesis se prepara para atender a los amputados que dejó el doble terremoto en Venezuela, en alianza con fundaciones que buscan captar recursos y sumar pacientes a un fondo humanitario.

Una respuesta para quienes perdieron una extremidad

Bianca Dámaso, integrante de Ortoprotécnica, explicó que aún no existen cifras oficiales sobre los amputados relacionados con los terremotos, aunque las estimaciones que manejan con base en datos médicos apuntan a entre 100 y 200 personas.

Ella y su padre, fundador del taller, ofrecerán prótesis a precios más bajos de lo habitual junto con Fondo Humanitario 77, un proyecto creado recientemente por las fundaciones CIREC de Colombia y las venezolanas Juan Pablo Dos Santos y Hospital Ortopédico Infantil.

Las organizaciones buscan recaudar dos millones de dólares para atender a los amputados que dejó el terremoto, pero también a quienes perdieron alguna extremidad antes, tomando en cuenta el costo de las prótesis.

Estas piezas pueden valer entre 3.500 y 25.000 dólares, dependiendo de su complejidad, en un país donde no hay acceso masivo al crédito, el salario mínimo es menor a un dólar al mes y un trabajador público gana hasta 240 dólares mensuales al cambio oficial a través de bonos gubernamentales.

Ortoprotécnica se alista para dar prótesis a amputados

La recuperación y el seguimiento que exige una prótesis

La traumatóloga Yesy Medina, del Hospital Domingo Luciani de Caracas, explicó que el colapso de estructuras durante los sismos provocó heridas por aplastamiento, agravadas por la exposición durante horas o días en ambientes contaminados.

Como consecuencia, muchos afectados requirieron cirugías y otros sufrieron amputaciones. Medina agregó que varios pacientes presentaron rabdomiólisis por el síndrome de aplastamiento, una condición en la que el músculo lesionado libera sustancias al torrente sanguíneo que pueden dañar los riñones y provocar insuficiencia renal.

La médica subrayó que antes de recibir una prótesis los pacientes necesitan una recuperación adecuada, sobre todo en los muñones, que es la parte del cuerpo donde se encaja la pieza.

También indicó que la atención debe estar a cargo de un equipo de médicos, rehabilitadores y psicólogos, porque la amputación deja efectos que van más allá de la pérdida de la extremidad.

Entre ellos mencionó el síndrome del miembro fantasma, cuando algunos pacientes sienten comezón o dolor en el miembro que ya no tienen debido a que la memoria del nervio sigue activa.

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Juan Pablo Dos Santos impulsa una red de apoyo

Juan Pablo Dos Santos, quien lidera la fundación que lleva su nombre, ha visitado a varios de los amputados que dejó el terremoto como una forma de retribuir el apoyo que recibió en 2019, cuando sufrió un accidente de tránsito que derivó en la amputación de sus dos piernas.

Tenía 20 años cuando fue sometido a 16 cirugías para reconstruir su cadera, fémur y pelvis. Accedió a sus primeras dos prótesis gracias a donaciones y en 2020 creó una fundación para ayudar a los amputados de Venezuela.

Tras los terremotos, Dos Santos fue contactado por CIREC para crear Fondo Humanitario 77. A esa alianza se sumó el Hospital Ortopédico Infantil, con 81 años de experiencia en Venezuela.

Dos Santos dijo que juntos han formado un grupo sólido para levantar la base de datos, tener certeza de cuántos pacientes amputados dejó la catástrofe y ayudar a la mayoría. Calcula que la inscripción en el fondo será de entre 300 y 400 personas, incluidos amputados que dejó el terremoto.

Además, planea la creación en Venezuela de un centro especializado en prótesis para dar seguimiento a estos pacientes y asegurar que reciban terapias y el apoyo necesario.