El tabaquismo no solo afecta al sistema respiratorio y cardiovascular: también representa una amenaza importante para la salud visual. En España, alrededor del 25% de la población adulta fuma a diario, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), y los especialistas advierten que el tabaco figura entre los principales factores de riesgo evitables asociados al desarrollo y la progresión de varias patologías oculares, sobre todo las que comprometen la retina.
La DMAE, una de las mayores preocupaciones
Entre las enfermedades más relevantes vinculadas al tabaco está la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), una patología degenerativa que afecta la mácula, la zona central de la retina encargada de la visión más precisa. Los especialistas señalan que quienes fuman de manera habitual tienen hasta cinco veces más probabilidades de desarrollar esta enfermedad que las personas que no fuman.
Lucía Galletero, especialista en retina de Miranza Bilbao, explica que el tabaco es uno de los factores más estudiados por su fuerte relación con las patologías retinianas. Añade que, en consulta, se insiste a los pacientes fumadores en la necesidad de abandonar este hábito, no solo por su papel en la aparición de la enfermedad, sino también porque puede favorecer su progresión. En la misma línea, Cristina Robles, también especialista en Miranza Bilbao, recuerda que la DMAE está asociada al envejecimiento, pero que existen otros factores, como el tabaco, que influyen en su desarrollo, por lo que se trata de una patología multifactorial.
Cómo afecta el tabaco al ojo
El humo del tabaco contiene miles de sustancias tóxicas que alteran la vascularización y la oxigenación de los tejidos oculares. La nicotina provoca la contracción de los vasos sanguíneos, mientras que el monóxido de carbono dificulta el transporte adecuado de oxígeno. Como resultado, aumenta el estrés oxidativo en estructuras especialmente sensibles, como la retina.
