Claves
- —Validar las emociones como miedo o rabia es el primer paso para sanar.
- —El anclaje al presente y la recuperación de rutinas mínimas reducen la ansiedad.
- —La persistencia de síntomas por más de cuatro semanas requiere atención profesional.
La realidad de miles de venezolanos cambió drásticamente el pasado 24 de junio. El doble terremoto que sacudió el país dejó fracturas que trascienden las estructuras colapsadas, afectando la salud mental de una población que debe procesar la pérdida simultánea de familiares, viviendas y bienes materiales.

Estrategias para transitar el dolor
La psicóloga clínica Ninfa Pérez, egresada de la Universidad Central de Venezuela (UCV), enfatiza que el objetivo no es eliminar la emoción, sino transitarla. Explica que el cerebro intenta procesar un entorno que dejó de ser seguro y, para ello, propone tres pautas fundamentales: validar la respuesta emocional, anclarse al presente mediante la respiración y la alimentación, y ejecutar una activación progresiva a través de rutinas básicas de higiene y sueño.
Durante las primeras semanas, es común experimentar insomnio, fatiga, hipervigilancia ante ruidos, irritabilidad y la rumiación, que consiste en la repetición involuntaria de imágenes del desastre. No obstante, Pérez advierte que si estas manifestaciones persisten por más de cuatro semanas y limitan el funcionamiento social o laboral, se podría estar ante un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) que requiere evaluación especializada.

Vulnerabilidad psicosocial y culpa del superviviente
El padre Danni Socorro, director de la escuela de Psicología de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), señala que la población venezolana ya presentaba una vulnerabilidad compleja debido a crisis previas, lo que intensifica el estado de alerta. Esta carga es compartida incluso por el personal de primera línea y rescatistas que contienen el sufrimiento ajeno mientras procesan el propio.
Uno de los desafíos más complejos es la «culpa del superviviente». Según Pérez, este sentimiento es un mecanismo inconsciente para intentar recuperar el control sobre un evento incontrolable. En muchos casos, la persona siente que recuperar la calma sería una traición hacia quienes fallecieron.

El duelo material y la urgencia biológica
Con 18.000 personas sin hogar, la prioridad inmediata se ha trasladado a los refugios. Bajo la lógica de la pirámide de Maslow, es imposible atender procesos psicológicos profundos cuando no se tiene seguridad biológica (agua, comida y techo). Asimismo, la especialista destaca que la pérdida de objetos personales no debe minimizarse, ya que representan la conexión con la historia y los logros de la persona.
Para quienes habitan en refugios, se recomienda establecer tareas organizativas para recuperar la sensación de utilidad. A la hora de brindar apoyo, Pérez sugiere evitar frases como «todo pasa por algo» o «al menos estás vivo», pues invalidan la experiencia de la víctima.
Finalmente, desde la UCAB se ha promovido una «dieta comunicacional» para evitar la saturación emocional. A través de la plataforma Psicodatavzla, se han activado la Psicolínea y el Psicomapa para ofrecer atención de salud mental presencial y remota.
