La soltería, tradicionalmente analizada bajo el prisma de la ausencia o el impacto negativo en el bienestar, puede constituir en realidad una etapa de notable desarrollo individual. Una investigación liderada por Elina Moreno, de la Universidad de Toronto, y la doctora Yuthika Girme, de la Universidad Simon Fraser en Canadá, demuestra que la percepción de este estado influye directamente en la calidad de vida de quienes no tienen pareja.
La autoexpansión a través de la vida sin pareja
El estudio, publicado en la revista científica Personality and Social Psychology Bulletin, se basa en la teoría de la autoexpansión. Este concepto psicológico plantea que los seres humanos enriquecen su identidad, conocimientos y perspectivas mediante las experiencias que viven. Aunque históricamente esta teoría se vinculó a las relaciones amorosas, los investigadores comprobaron que la soltería ofrece vías similares de crecimiento.
Para llegar a esta conclusión, el equipo evaluó a un grupo de personas solteras sobre el potencial de desarrollo que percibían en su situación actual. El seguimiento temporal demostró que aquellos que veían la soltería como una oportunidad eran más propensos a involucrarse en dinámicas diversas, como la práctica de deportes en equipo, el aprendizaje de nuevas destrezas y el intercambio de experiencias sociales.
Un cambio demográfico que redefine las relaciones
Este enfoque científico coincide con una transformación social profunda en las últimas décadas. De acuerdo con datos recopilados por el Pew Research Center, un reconocido centro de investigación social con sede en Estados Unidos, la proporción de adultos de mediana edad que optan por no casarse o vivir de forma independiente ha crecido de manera constante.
Este fenómeno es especialmente notable en el sector masculino. Mientras que a principios de la década de 1990 la cantidad de hombres y mujeres solteros en el rango de 25 a 54 años era idéntica, la brecha se ha ampliado a favor de una mayor soltería entre los hombres en años recientes.
| Población sin pareja (25-54 años) | Incremento entre 1990 y 2019 |
|---|---|
| Hombres | Del 29% al 39% |
| Mujeres | Del 29% al 36% |