La ansiedad y el estrés son dos sensaciones muy comunes en la sociedad actual. Muchas horas de trabajo, otras más de estudios, mantener un hogar… a veces los días parecen eternos y con una carga difícil de manejar. Al no desprenderte de la
La ansiedad y el estrés son dos sensaciones muy comunes en la sociedad actual. Muchas horas de trabajo, otras más de estudios, mantener un hogar… a veces los días parecen eternos y con una carga difícil de manejar.
Al no desprenderte de la ansiedad, se va acumulando una tensión muscular que se mantiene tanto en el sueño como en la vigilia: el descanso no es total ni al dormir. Y esa sensación de tensión con el tiempo hará que te cueste más estar relajada y a gusto con lo que estés haciendo.
Para aprender a manejar y reducir la ansiedad, los ejercicios de relajación son ideales para disminuir las tensiones del día a día. Ayudan a tu mente a disfrutar de tu cotidianidad, de las pequeñas cosas.
Controla tu respiración. La acción más básica y vital que ejecutamos es respirar. ¿Estás respirando bien? Hazte esa pregunta cada vez que te sientas agobiado por la ansiedad.
– Inspira por la nariz en lugar de por la boca, reseñó el portal Siquia.
– Respira suave y profundamente varias veces. Nota como se ensancha el abdomen en la inspiración y cómo se estrecha en la exalación.
– Haz un par de inspiraciones profundas por la nariz seguidas de exalaciones lentas y suaves por la boca.
Respiración diafragmática. Esta técnica necesita de un poco más de entrenamiento y de un lugar tranquilo donde puedas concentrarte para llevarla a cabo.
– Colócate en una posición cómoda e intenta relajar los músculos.Sitúa una mano en el pecho y otra sobre el estómago.
– Toma aire lentamente por la nariz llevando el aire hasta la mano que tienes en el estómago. La mano del pecho debe quedar inmóvil.
– Cuando consigas llevar el aire hasta allí, retenlo durante un par de segundos.
– Suelta el aire poco a poco por la boca, de manera que sientas como se va hundiendo el estómago y la mano del pecho sigue inmóvil.
– Repite varias veces este ejercicio.
Dejar la mente en blanco. Esto que parece imposible es un poco más fácil de conseguir si lo intentamos mientras estemos haciendo los ejercicios de respiración. Los pensamientos surgen sin darnos cuenta muy a menudo. Con esta técnica no vamos a eliminarlos, pero sí que puede ayudar a que mantengamos una cierta distancia con ellos.
– Escoge uno de los ejercicios de respiración propuestos. Mientras lo estás realizando, concéntrate sólo en tu respiración.
– Cuenta las exalaciones lentamente, al ritmo que se producen. Es decir, inunda tu cerebro con el número “uuuuuuuuno” en la primera, y así sucesivamente.
– Intenta llegar hasta el número cinco.
– Si algún pensamiento cruza por tu mente, pon el contador a cero.
– A medida que vayas dominándolo, ves aumentando el número de respiraciones con la mente en blanco.