La relación entre Venezuela y Colombia puede convertirse en una ventaja estratégica, pero no de forma automática. En una entrevista con Francisco Santos y Beatriz de Majo, se insistió en que la integración binacional exige democracia en Venezuela, seguridad en la frontera e inversiones concretas.
La seguridad como punto de partida
Los panelistas coincidieron en que sin seguridad no hay inversión, sin inversión no hay cadenas productivas y sin esas cadenas no puede hablarse de una integración irreversible.
También plantearon la creación de unidades militares y policiales conjuntas, escuelas de entrenamiento binacionales y coordinación de jueces e inteligencia en la frontera como parte de una estrategia más amplia para frenar a grupos criminales y dar confianza institucional.
Una oportunidad que depende de decisiones concretas
La idea central expuesta es que Colombia y Venezuela juntas pesan más en el entorno geopolítico actual, donde las grandes potencias imponen sus intereses y los países pequeños y medianos tienen menos capacidad de negociación por separado.




