El presidente de Hungría, Tamás Sulyok, anunció este sábado que refrendó la reforma constitucional que pone fin a su mandato, aunque la describió como “un grave y vergonzoso ejemplo histórico de abuso del poder político”.

Un mandato que llega a su fin

En un video, Sulyok afirmó que actuó tras una “cuidadosa consideración” de sus posibilidades legales y de su conciencia, y sostuvo que estaba cumpliendo con su obligación conforme a la Ley Fundamental. “Mi firma es el sello definitivo de mis obligaciones como presidente de la República”, dijo el jefe de Estado, un político vinculado al ex primer ministro húngaro Viktor Orbán.

La presidenta del Parlamento, Ágnes Forsthoffer, asumirá de forma interina las funciones presidenciales hasta que se nombre a un nuevo jefe de Estado. De acuerdo con el portal HVG.hu, el Parlamento tiene un plazo máximo de 30 días para designar al sucesor.

La reforma y el plan de Péter Magyar

El primer ministro húngaro, Péter Magyar, había prometido durante la campaña electoral de las legislativas de abril que, si llegaba al poder, desmontaría el “sistema Orbán”, lo que incluía la destitución del presidente y de otros altos cargos. Magyar ganó los comicios con amplia mayoría, lo que puso fin a 16 años consecutivos de gobierno de Orbán, aunque para cesar al jefe de Estado era necesario modificar la Constitución.

El paquete de reformas de la Ley Fundamental fue aprobado el lunes pasado e incorporó un plazo de cinco días para que el presidente lo firmara o lo remitiera al Tribunal Constitucional. Magyar confirmó en una publicación en redes sociales que el máximo cargo del Estado quedará vacante el próximo lunes y afirmó que esperaba propuestas de candidatos de partidos, figuras públicas, la sociedad civil y particulares.

Cambios en el Tribunal Constitucional

La reforma también fija una edad máxima de 70 años para los jueces del Tribunal Constitucional, lo que provocará el cese de cuatro magistrados, entre ellos su presidente, Peter Polt, aliado de Orbán. Magyar aseguró que con estas decisiones se devuelve al pueblo húngaro la idea de que el poder tiene límites, que los bienes públicos pueden recuperarse y que el Estado puede volver a servir a sus ciudadanos.

Orbán, por su parte, afirmó que la entrada en vigor de las nuevas leyes demuestra que en Hungría “la arbitrariedad ya no es una amenaza, sino una realidad”. Desde Estados Unidos, escribió en redes sociales que, si esto se le pudo hacer al presidente de la República, nadie estará a salvo mañana. Su partido, el Fidesz, acusó a Magyar y a su formación, Tisza, de haber llevado al país a “un período de tiranía del poder abierta”.

Sulyok, jurista de 70 años, fue elegido por el Parlamento en febrero de 2024 con los votos del Fidesz, que entonces controlaba dos tercios de los escaños.