El Sistema Eléctrico Nacional arrastra una crisis estructural que mantiene racionamientos diarios en varias regiones del país. Aunque la capacidad instalada teórica supera los 30.000 MW, la generación real apenas se mueve entre 12.000 y 13.000 MW, una brecha que obliga a cortes prolongados y escalonados.

La tensión se evidenció con el doblete sísmico de junio, que dejó colapsos temporales de subestaciones y apagones en la Gran Caracas y La Guaira. Pero, fuera de esa coyuntura, el interior del país ya vive bajo un esquema de “administración de carga” que responde a un déficit prolongado de generación y no a una emergencia puntual.

La brecha entre oferta y demanda sostiene los apagones

Consultores privados y especialistas del sector calculan que el racionamiento diario ronda entre 2.000 y 2.500 MW. En marzo, la generación promedió 12.456 MW y la demanda llegó a 14.577 MW, según una referencia técnica citada en el texto. Esa diferencia, afirman, se cubre con apagones de 5 a 8 horas en distintas regiones.

El problema central está en la parálisis casi total del parque termoeléctrico. Centrales como Planta Centro y Termozulia operan a una fracción mínima de su capacidad por falta de mantenimiento, repuestos y combustible adecuado, entre gas y gasoil. Como consecuencia, el sistema depende en más de 75 % de la generación hidroeléctrica del Bajo Caroní.

La recuperación tomaría años y miles de millones de dólares

El ingeniero electricista Arturo Arenas presentó en marzo un diagnóstico preliminar sobre el estado del sistema eléctrico, basado en evaluaciones de firmas multinacionales como Siemens Energy y General Electric. Su estimación sitúa entre 15.000 y 40.000 millones de dólares la inversión necesaria para recuperarlo. En una entrevista en Unión Radio, explicó además que estabilizar el SEN requeriría entre 5 y 15 años de trabajo.

La magnitud de esa factura deja abierta una pregunta que el Ejecutivo no ha resuelto: de dónde saldrán los recursos. El texto señala que no existe un contrato firme, con fondos asignados y licitaciones transparentes, para arrancar esas obras.

Desde el oficialismo, Delcy Rodríguez ha insistido en que el sistema ha sido blanco de las “sanciones criminales”, mientras Corpoelec atribuye la inestabilidad a los picos de calor extremo y a la sequía. Pero, en la práctica, la estatal mantiene campañas de cobro mensual y el racionamiento sigue siendo su principal herramienta para evitar un colapso mayor.

La admisión más clara de que el modelo centralizado tocó fondo llegó con la aprobación en primera discusión de la reforma de la Ley Orgánica del Servicio Eléctrico, que abrió el debate sobre la participación privada y mixta. Aun así, los especialistas advierten que la recuperación no será inmediata y que el país seguirá pagando el costo de una red que opera al límite.