Los empleados de Anthropic y OpenAI se han convertido en una fuerza política organizada en Estados Unidos: donan más que las primeras cohortes de Google y Facebook tras sus ofertas públicas iniciales, con una red que ya influye en campañas federales, estatales y locales.

Una red de donantes que supera a la vieja Big Tech

Las presentaciones de campaña revisadas por Sfstandard muestran que los empleados de los laboratorios de inteligencia artificial donan con mayor frecuencia, entregan más dinero y coordinan mejor sus aportes que las primeras cohortes de Google, Facebook y Airbnb.

La diferencia se aprecia en la participación por empleado. Aproximadamente 59 de cada 1.000 trabajadores de Anthropic donaron a una campaña federal durante el ciclo de medio término en curso, una tasa que equivale a entre cinco y seis veces la observada en las cohortes comparables de Facebook y Google.

OpenAI registra una participación menor que Anthropic, pero aun así supera las cifras de Google, Facebook y Airbnb.

California, San Francisco y la pelea por la seguridad de la IA

La primera señal fuerte apareció en el otoño de 2025, cuando 20 empleados de Anthropic y ocho de OpenAI entregaron a Alex Bores, candidato al Congreso por el Distrito 12 de Nueva York, un total combinado de USD $173.000 en una sola jornada.

Dos días después, otros 17 trabajadores hicieron aportes a Scott Wiener, y durante las últimas dos semanas de las primarias para gobernador de California, 13 empleados de Anthropic y OpenAI dieron el máximo legal de USD $39.000 a Xavier Becerra, para un total ligeramente superior a USD $500.000.

El patrón se ha repetido en San Francisco, donde cerca del 59% de los empleados de Anthropic y el 42% de los trabajadores de OpenAI que donaron a candidatos federales declararon residencia. Esa concentración puede tener peso en elecciones municipales, donde el límite de contribuciones es de USD $500 y los comités de desembolso independiente pueden recibir aportes ilimitados.

Entre los impulsos visibles de esta red está la seguridad de la IA. Publicaciones en LessWrong, un foro popular entre investigadores de IA y defensores del altruismo efectivo, recomendaron apoyar a Bores y Wiener por sus posiciones sobre ese tema.

La coordinación también genera tensiones dentro de OpenAI. Greg Brockman, presidente de la compañía, donó USD $12,5 millones a un comité político contrario a los reguladores y otros USD $12,5 millones a MAGA Inc.; después, empleados de la empresa entregaron más de USD $215.000 a un super PAC rival dedicado a la seguridad de la IA.

La dinámica sugiere que esta nueva clase de donantes ya no actúa como un grupo aislado de ejecutivos con grandes patrimonios, sino como una base amplia, con capacidad de organizar recursos para futuras campañas y disputas regulatorias.

En San Francisco, además, la contienda por la alcaldía de 2024 dejó claro que la ciudad puede absorber grandes sumas de dinero político: en esa elección se gastaron USD $28 millones. Ahora, la votación de noviembre y los reportes de recaudación de la primera mitad de 2026 permitirán medir si la coalición vinculada con la IA mantiene su impulso.