El clima político en Brasil alcanza su punto culminante este jueves, en la última jornada legal permitida para la propaganda electoral previa a las elecciones del domingo. Los aspirantes a la presidencia concentraron sus últimos mensajes en buscar la conexión directa con el electorado, combinando promesas de transformación, balances de gestión y un marcado contraste en sus enfoques de campaña.
Mensaje de cambio y llamados a la transformación
En su espacio final de propaganda, el mandatario se enfocó en la necesidad de un cambio radical y en dejar atrás lo que denominó el «viejo sistema». Evitando ataques directos hacia su contrincante, centró su discurso en la conexión emotiva con las familias y la realidad económica cotidiana. Afirmó que su aspiración al cargo representa una misión vital para cuidar del país y de sus ciudadanos.
Defensa social y recta final en las urnas
Por su parte, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva utilizó su tiempo televisivo para destacar las políticas sociales desarrolladas durante sus administraciones anteriores y prometió que un eventual cuarto mandato priorizará nuevas medidas laborales. En su intervención, recalcó que esta contienda representa su última postulación presidencial.
La normativa electoral establece que las actividades proselitistas con peticiones explícitas de voto concluyen este jueves, aunque se permitirán concentraciones callejeras sin solicitud directa de sufragios durante el viernes y el sábado. Además de la jefatura del Estado, los comicios definirán las gobernaciones de las 27 regiones y la renovación parcial del poder legislativo federal.




