Un nuevo informe publicado por el Observatorio Latinoamericano de Amenazas Digitales (OLAD) detalla cómo la represión y el control estatal se trasladaron al ecosistema digital en la región, con un fuerte impacto en el caso venezolano tras los comicios del 28 de julio de 2024. El documento, titulado En la mira 2: un panorama de las amenazas digitales en América Latina, recopila incidentes ocurridos entre junio de 2024 y mayo de 2025 para identificar patrones, preservar evidencias y visibilizar violaciones a los derechos fundamentales.

Bloqueos masivos de plataformas y sitios web

Tras las elecciones presidenciales, los proveedores de internet bajo directrices de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones limitaron el acceso a servicios corporativos, de entretenimiento y redes sociales como Signal, X, TikTok, Telegram y YouTube. VE Sin Filtro documentó 79 nuevos bloqueos de sitios web entre julio de 2024 y enero de 2025, afectando principalmente a portales de medios de comunicación independientes.

La censura también alcanzó a servicios de redes privadas virtuales (VPN) como Proton y Windscribe. Por su parte, la Compañía Anónima Nacional de Teléfonos de Venezuela (CANTV) bloqueó más de 30 servidores DNS públicos, incluyendo los de Google y Cloudflare. Asimismo, el diario TalCual sufrió un ataque de denegación de servicio distribuido (DDoS) que dificultó el acceso a su portal durante cuatro horas en agosto de 2024.

Vigilancia contra manifestantes y desinformación con inteligencia artificial

El reporte identifica mecanismos destinados a recopilar información personal y monitorear protestas. Entre las prácticas figuran campañas de suplantación de identidad mediante formularios falsos para captar datos de opositores, el uso de drones para fotografiar rostros en manifestaciones y operativos policiales donde se exigía a los ciudadanos desbloquear sus teléfonos para revisar conversaciones de WhatsApp.

Además, se documentó el uso de la aplicación estatal VenApp para canalizar denuncias anónimas contra manifestantes utilizando fotografías y geolocalización. En paralelo, la difusión de contenidos falsos se amplificó mediante perfiles de TikTok e inteligencia artificial, alterando videos y generando versiones falsas sobre figuras públicas y procesos electorales para sembrar confusión en la ciudadanía.