Dinorah Figuera pidió darle “un voto de confianza” a la mesa de diálogo, aunque todavía no exista una fecha definida para las elecciones presidenciales. La dirigente opositora sostuvo que, antes de anunciar un cronograma, deben completarse procesos institucionales pendientes y construirse condiciones que generen credibilidad en el país.
Según explicó, la prioridad inmediata es avanzar hacia un Consejo Nacional Electoral (CNE) “creíble, transparente y vigoroso”, capaz de ofrecer confianza real a los ciudadanos. En ese punto, remarcó que no considera responsable fijar desde ahora una fecha para los comicios presidenciales.
Figuera descarta adelantar una fecha para las presidenciales
Figuera afirmó que la discusión electoral todavía está condicionada por factores institucionales que siguen abiertos. Señaló que el país necesita un cronograma, pero advirtió que se han encontrado con un CNE que, a su juicio, no dio los resultados esenciales.
“Yo vine a cumplir una responsabilidad estrictamente institucional y entiendo que nosotros debemos brindarle al país un cronograma, pero nos hemos encontrado con un CNE que no dio los resultados esenciales (…) No tenemos miembros en la rectoría del CNE”, expresó.
En ese mismo planteamiento, añadió que no cree correcto “crearle una fecha” al proceso en este momento. Incluso dijo que mantiene dudas sobre si será el nuevo Consejo Nacional Electoral que se designe el que deba conducir la ruta del cronograma o si ese papel recaerá en la propia mesa, dentro de la meta de producir un entregable para diciembre.
La dirigente reconoció que puede resultar inoportuno pedirle tiempo al país, pero insistió en que la conformación de un nuevo árbitro electoral debe anteceder cualquier anuncio definitivo. “Pronto pudiéramos desarrollar una información veraz, pero atreverme a decir yo una fecha en este momento… prefiero que nos sentemos en la mesa y logremos un consenso de trabajo”, señaló.
Su planteamiento se concentró en que la discusión no debe limitarse a la fijación de un día para votar, sino a la calidad de las condiciones en que ese proceso pueda realizarse. Desde su perspectiva, el reto inmediato es que la mesa produzca acuerdos concretos y verificables alrededor de la institucionalidad electoral.
La oposición plantea garantías antes de convocar a votar
Figuera también sostuvo que deben establecerse garantías civiles y políticas para que todas las personas que quieran participar en los comicios puedan hacerlo. En esa línea, mencionó la necesidad de que no existan inhabilitaciones ni otras trabas que restrinjan la participación.
Al referirse a quienes exigen “elecciones ya”, aclaró que no cuestiona ese reclamo. Por el contrario, dijo que la mesa debe ser interpelada y criticada, pero al mismo tiempo consideró necesario que reciba propuestas y respaldo para intentar construir una salida.
“Yo no critico a quienes piden ‘elecciones ya’. Más bien digo, increpen a la mesa, critiquen a la mesa, pero también, propongamos a la mesa posibilidades, y vamos a darle un voto de confianza”, afirmó.
En ese llamado, defendió la negociación como una oportunidad política excepcional. “Nosotros somos prescindibles, pero esto es una oportunidad histórica, no tenemos más. Tuvimos 27 años luchando para poder consolidar un proceso democrático y hoy esta es una semilla de esperanza en el país”, dijo.
Figuera asegura que la mesa puede producir resultados
Figuera manifestó que, pese al escepticismo que rodea a los procesos de negociación, mantiene expectativas favorables sobre esta ronda de conversaciones. Señaló que en experiencias anteriores otras mesas de diálogo fracasaron, pero aseguró que en esta ocasión no tiene dudas sobre la posibilidad de alcanzar resultados.
También indicó que, a pesar de las diferencias entre las delegaciones, en los debates con los representantes del oficialismo ha habido “un gran respeto”. Según relató, además de ese escenario ha debido manejar presiones de ciertos grupos y la desconfianza de algunos sectores, aunque aseguró que esas tensiones quedan relegadas cuando percibe apoyo en la calle.
“Con quienes tienen esperanza, yo me doy más que complacida”, sostuvo. En el mismo mensaje, defendió la necesidad de insistir en una transición “honesta”, capaz de generar cambios y de devolverle a Venezuela una referencia democrática en el futuro inmediato.
Su exposición dejó una idea central: la fecha de las presidenciales, por ahora, sigue supeditada a la construcción de confianza y a la definición de reglas aceptadas por las partes. En su evaluación, el país necesita resultados, pero esos resultados deben surgir de un consenso que permita que el próximo proceso electoral tenga credibilidad y condiciones para la participación.




