El acuerdo indispensable, para convivir respetando diferencias, debe imponerse sobre la amenaza externa y la confrontación que los insensatos pregonan para Venezuela.
La insistencia del Presidente Maduro en el diálogo, la firmeza con que lo plantean voces serias de la comunidad internacional, la comprensión por parte de la mayoría del pueblo venezolano va empujando los acontecimientos en la dirección del acuerdo urgente para la sobrevivencia del país. El predominio de la razón sobre la fuerza es vital para la convivencia. El respeto al otro, a sus pensamientos es esencial.
Acuerdos que se basen en principios que son comunes al fin nacional establecido en la constitución, a las ideas universales de la humanidad y a su concreción en una patria latinoamericana, libre y solidaria con la historia nuestra. Acertadamente el presidente ha planteado colocar todos los temas sobre la mesa.
Nuevas realidades tiene Venezuela y tienen los países del mundo para estos años del final del siglo XX y los inicios del XXI. Los cartabones de finales del 1900 y las prácticas de entonces realizadas por el bipartidismo, la idea de retornar a ellas, son sueños del pasado.
