La Iglesia San Bernardino de Siena, en Caracas, pasó a ser uno de los centros de acopio activados para atender a las personas afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio. Desde allí, voluntarios, fundaciones y equipos humanitarios clasifican y distribuyen insumos básicos hacia las zonas golpeadas por la emergencia.
San Bernardino de Siena, punto de recepción de ayuda
El templo funciona bajo el respaldo de Cáritas Venezuela y solo recibe donativos materiales. En la parroquia no se gestionan aportes económicos, sino ropa, lencería, artículos de higiene personal, insumos médicos y alimentos no perecederos.
La operación se activó el mismo día de la tragedia, tras la autorización del presbítero Numa Rivero. Liceth González, coordinadora de Cáritas Parroquial San Bernardino de Siena, explicó que, al ser la única parroquia operativa en la zona afectada, el equipo levantó una data de las personas que viven cerca del templo y de quienes duermen afuera de edificios con daños estructurales.

Claves
- —La Iglesia San Bernardino de Siena, en Caracas, opera como centro de acopio para los afectados por los terremotos del 24 de junio.
- —La parroquia solo recibe donativos materiales y remite los aportes económicos a Cáritas Venezuela.
- —Los alimentos no perecederos salen con mayor rapidez hacia La Guaira, El Junquito, Quinta Crespo, El Paraíso y Coche.
Medicinas, alimentos y kits de higiene salen hacia varias zonas
La estructura de Cáritas Parroquial, liderada por 11 personas y un grupo de colaboradores, recibe, selecciona y empaqueta calzado, ropa y lencería. Los alimentos no perecederos registran la mayor rotación dentro del inventario y se despachan de forma inmediata hacia las comunidades afectadas.
Los suministros también se redistribuyen hacia puntos de acopio en La Guaira, El Junquito, Quinta Crespo, El Paraíso y Coche. Para el traslado, la parroquia emite un salvoconducto improvisado con el fin de controlar a quién se entregan los insumos y garantizar que lleguen directamente a las víctimas.

La organización VIHvos y VIHsibles administra los donativos de insumos médicos, medicinas, tapabocas y guantes. En paralelo, el equipo parroquial también abastece a funcionarios policiales de la zona y entregó ropa a médicos locales.
Refugios y atención médica reciben apoyo en Caracas y La Guaira
Diego Rosal, médico y oficial de Salud del proyecto VIHvos y VIHsibles de la organización PP Foundation, coordina la recolección e inventario de insumos médicos para hospitales, centros de acopio y refugios del Área Metropolitana de Caracas, La Guaira y otros espacios donde hay población afectada e incomunicada.
Entre los insumos que se clasifican figuran catéteres, llaves de tres vías, adhesivos, gasas, alcohol, agua oxigenada, tubos de ensayo y kits de laparotomía. Según Rosal, los primeros días exigieron material para atender síndromes de aplastamiento, fracturas múltiples y otros casos de politraumatizados.

La planificación médica contempla una asistencia que podría extenderse entre tres y seis meses, con prioridad en antiinflamatorios, antibióticos y tratamientos para afecciones crónicas como medicamentos tiroideos, hipoglucemiantes y antihipertensivos.
Caraballeda y el Hotel Ávila, entre los destinos prioritarios
El voluntariado civil también organiza donativos de artículos de limpieza e higiene personal. Ninfa Noriega, voluntaria de la Fundación Caixa, coordina la clasificación de toallas sanitarias, toallitas húmedas, papel higiénico, toallas de papel, jabones, crema dental e hisopos, además de pañales para niños y adultos mayores.
Noriega indicó que los donativos de la fundación se destinan específicamente a Caraballeda, en La Guaira, porque ese sector registra una menor atención. También se preparan artículos para abastecer el refugio que se ha ido activando en las instalaciones del Hotel Ávila, donde trasladan de forma progresiva a los afectados por los sismos.
La coordinación del voluntariado revisa de forma constante qué zonas ya tienen suficiente ayuda para evitar duplicar esfuerzos y redireccionar los kits hacia los sectores que permanecen desatendidos.
