CARACAS.- A más de 40 días de los sismos registrados el pasado 24 de junio con epicentro en el estado La Guaira, la reconstrucción del patrimonio histórico y cultural de la región central del país avanza a ciegas. La falta de un inventario público por parte de las instituciones del Estado mantiene en el limbo a decenas de joyas arquitectónicas expuestas al deterioro.
Claves del deterioro patrimonial
- —Las edificaciones religiosas son las más afectadas, sumando 42 templos con daños estructurales.
- —La Plaza Cubierta de la UCV, declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, presenta columnas agrietadas y obras de arte en riesgo.
- —El antiguo Patronato San José de Tarbes en San Bernardino se encuentra en peligro inminente de colapso.

La experta en patrimonio Zaida García Valecillo y la organización no gubernamental Clima21 advirtieron que esta carencia de datos sistematizados dificulta la evaluación de los daños y paraliza los trabajos de rescate. El estudio de la ONG Clima21 reveló que al menos 87 bienes patrimoniales, concentrados en su mayoría en Caracas y el estado La Guaira, presentan distintos niveles de deterioro a causa de los temblores, afectando principalmente a estructuras de los períodos colonial y republicano.
Templos y monumentos en riesgo de colapso
Entre los templos católicos más afectados destaca el Santuario de Nuestra Señora de Coromoto, ubicado en la parroquia El Paraíso de Caracas. Esta estructura de 1961, caracterizada por sus elementos góticos y cúpula de inspiración renacentista, sufrió daños severos: su cúpula y torres exhiben grietas visibles, el piso de porcelana presenta desprendimientos y las piezas de uno de los vitrales más grandes del país resultaron rotas.
Por otra parte, en la parroquia 23 de Enero de Caracas, la Villa Santa Inés —construida en 1884 como residencia del expresidente Joaquín Crespo y declarada Monumento Histórico Nacional en 1970— también sufrió daños considerables. Aunque el personal del recinto restringió el acceso y aseguró que los daños internos son menores, en la fachada de estilo neobarroco se aprecian grietas en los frisos, molduras ornamentales afectadas y estatuas de la familia Crespo rotas.

La situación más crítica se registra en San Bernardino, donde el antiguo Patronato San José de Tarbes quedó completamente inhabitable. El colegio religioso, fundado en 1918, presenta profundas fracturas estructurales y una leve inclinación en su fachada, por lo que fue marcado con etiquetas rojas que advierten sobre un peligro máximo de colapso ante eventuales réplicas.
La UCV y el arte moderno bajo evaluación
La Plaza Cubierta de la Universidad Central de Venezuela (UCV), declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en el año 2000, mantiene su acceso restringido. La fuerza de los sismos afectó varias columnas que sostienen los techos, las cuales debieron ser reforzadas de emergencia con abrazaderas de hierro.
Asimismo, diversos murales y mosaicos de artistas vanguardistas como Fernand Léger, Oswaldo Vigas y Pascual Navarro presentan fisuras marcadas con cintas a la espera de una restauración especializada que, según trabajadores del campus, requerirá de una importante inversión económica.

La falta de un registro oficial unificado también mantiene en el limbo a obras de alto valor que no cuentan con una declaratoria formal de protección. Es el caso del Gran Hotel El Palmar en Caraballeda, diseñado por Luis Eduardo Chataing en 1949, el cual colapsó tras los sismos, y el mural Inducción Cromática Doble Frecuencia de Carlos Cruz-Diez, ubicado en Playa Grande.
La urgencia de un plan técnico y comunitario
García Valecillo explicó que el Instituto del Patrimonio Cultural (IPC), ente rector en la materia, no ha publicado un balance global de los daños, a pesar de haber sostenido reuniones con la Arquidiócesis de Caracas y otras instituciones. El último censo patrimonial data de 2005 y no abarca la totalidad de las estructuras protegidas del país.
Para hacer frente a la emergencia, la especialista instó a aplicar medidas inmediatas de estabilización bajo los principios de conservación y reconstrucción resiliente promovidos por organismos internacionales como la Unesco, el Iccrom y el Icomos. Asimismo, subrayó que la restauración de estos espacios debe involucrar activamente a las comunidades para ayudar a reconstruir el tejido social afectado.
