El ingeniero de petróleo Nelson Hernández sostuvo que la crisis del sistema eléctrico venezolano solo podría reducirse con una mayor descentralización de…
El ingeniero de petróleo Nelson Hernández sostuvo que la crisis del sistema eléctrico venezolano solo podría reducirse con una mayor descentralización de la generación. A su juicio, si cada estado o región produjera 50 megavatios, la problemática eléctrica se resolvería, en un escenario en el que el país también debe avanzar hacia una matriz energética más limpia.
Un sistema atrapado en un círculo vicioso
Durante un seminario de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela, el miembro correspondiente por el estado Anzoátegui de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat explicó que hoy existe una dependencia cruzada entre el sector eléctrico y el petrolero: uno requiere combustible para producir electricidad y el otro necesita electricidad para generar combustible.
Hernández describió esa relación como un ciclo que termina afectando a la población y que, en su criterio, no puede resolverse solo con soluciones técnicas puntuales, como recuperar pozos petroleros o instalar turbinas. Planteó que el país necesita una transformación de fondo del modelo energético.
Un cambio hacia la descarbonización
El académico recordó que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático celebrada en 2015 marcó un punto de inflexión para la agenda energética mundial. En ese encuentro se firmó el Acuerdo de París, con el compromiso de 196 países, incluida Venezuela, de limitar el calentamiento global por debajo de 2 °C y hacer esfuerzos para reducirlo a 1,5 °C frente a la era preindustrial.
Según su planteamiento, esa ruta ha impulsado el abandono progresivo de los combustibles fósiles y la adopción de fuentes renovables como la solar y la eólica. Hernández afirmó que la demanda de petróleo muestra una tendencia de descenso desde entonces y que Venezuela no debería quedarse al margen de ese viraje.
La energía solar como ventaja para Venezuela
Hernández destacó que la energía solar ofrece ventajas concretas para el país, tanto por su carácter limpio como por su posibilidad de expansión. Señaló que Venezuela, por su ubicación en la zona intertropical, cuenta con condiciones favorables para aprovechar la radiación solar, especialmente en regiones insulares, costeras y del noroeste, como Zulia, Falcón, Lara y Nueva Esparta.
El ingeniero afirmó que la energía solar no debe verse como un lujo ni como una opción secundaria. En su criterio, puede servir para aportar la energía inicial que permita arrancar un sistema eléctrico debilitado, mientras se desarrollan soluciones más amplias y estables.
Hidroeléctricas, embalses y paneles flotantes
El sistema eléctrico nacional depende en buena medida de la energía hidroeléctrica del bajo Caroní, donde opera la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, en Guri, estado Bolívar. Hernández explicó que, en periodos de sequía o durante fenómenos como El Niño, cuando disminuyen las lluvias, la generación solar podría complementar la hidroeléctrica y dejar el agua de las represas para las horas de mayor demanda o para los meses lluviosos.
También mencionó la posibilidad de instalar paneles solares sobre cuerpos de agua mediante una tecnología flotante. Esta alternativa, dijo, podría aplicarse en lagos como los de Guri, Valencia y Camatagua. Aunque la inversión sería algo mayor, aseguró que la eficiencia puede aumentar por el enfriamiento natural de los paneles.
El modelo rentista y la generación cercana al consumo
Para el miembro de la ANIH, el modelo rentista ya agotó su capacidad de respuesta. A su juicio, la centralización y la opacidad hicieron al país más vulnerable e ineficiente, al punto de que una falla en un solo nodo puede paralizar todo el sistema.
Hernández sostuvo que la electricidad debería producirse lo más cerca posible de los centros de consumo. Desde esa lógica, insistió en que si cada estado o región del país generara 50 megavatios, la crisis eléctrica podría superarse.
La energía nuclear como complemento
El académico también se refirió a la energía nuclear, que la Agencia Internacional de la Energía Atómica describe como una fuente que ofrece acceso a energía limpia, confiable y asequible, con bajas emisiones durante su operación. Recordó que este tipo de generación se considera no renovable porque depende de un combustible finito, como el uranio.
En ese campo, señaló que la energía nuclear no compite con la solar o la eólica, sino que puede funcionar como complemento dentro de una estrategia energética más amplia.
Potencial del torio en Venezuela
Hernández agregó que el torio tiene un gran potencial como combustible nuclear y que, de acuerdo con estimaciones de la IAEA, Venezuela figura entre los diez países con mayores reservas estimadas del mundo, sobre todo en el estado Bolívar. En su opinión, si la tendencia global termina inclinándose hacia el torio para producir electricidad, el país tendría un potencial importante.
Una raíz cultural del problema
En la ronda de preguntas, el doctor Jorge Baralt Torrijos, miembro correspondiente nacional de la Acfiman, señaló que el fondo de la crisis energética venezolana no está en la escasez de recursos, sino en la falta de capacidad para aprovecharlos. Al citar la definición de cultura como conjunto de conocimientos que permite desarrollar juicio crítico, afirmó que el problema también es cultural.
Baralt sostuvo que la cultura suele subestimarse pese a su papel para que el país avance. Con ese planteamiento, la discusión quedó abierta entre el peso de los recursos del subsuelo y las posibilidades que ofrece el cielo para producir energía en Venezuela.