La Federación Venezolana de Maestros (FVM) denunció que la gran mayoría de los centros escolares del país presentan graves problemas en sus servicios básicos y en su infraestructura, una situación que se vio peligrosamente agravada tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el pasado 24 de junio. Ante este panorama, el gremio exigió una evaluación técnica rigurosa antes de autorizar el ingreso de los estudiantes a las aulas.
Durante la lectura de un comunicado sobre el próximo inicio del año escolar, la presidenta de la federación, Carmen Teresa Márquez, señaló que gran parte de las instituciones educativas carecen de agua potable, electricidad y saneamiento, además de sufrir una falta estructural de mantenimiento preventivo y correctivo. Los docentes consideran inaceptable abrir los planteles únicamente para cumplir con el calendario oficial.
Exigen inspecciones y rechazan reubicaciones
El magisterio insistió en la necesidad urgente de realizar inspecciones técnicas que garanticen espacios dignos, habitables y seguros tanto para los estudiantes como para los trabajadores del sector. Asimismo, la organización cuestionó las cifras oficiales ofrecidas el pasado 25 de agosto, cuando se informó sobre 900 escuelas afectadas por los movimientos telúricos y la reubicación de alumnos de 91 planteles con daños importantes, reiterando que no existe un informe técnico público y que dichas medidas no fueron consultadas con las comunidades.
Reclamos salariales del sector educativo
Además de la crisis en la infraestructura escolar, el gremio puso sobre la mesa la crítica situación salarial que enfrenta el personal educativo en el sector público. Los docentes reiteraron su rechazo a la actual política de bonificaciones del Ejecutivo, la cual se sustenta en un sueldo mínimo mensual de 130 bolívares y un bono complementario, exigiendo en su lugar reivindicaciones contractuales justas y condiciones laborales acordes a la realidad del país.
