Un informe técnico de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres calcula en unos US$37.000 millones los daños físicos causados por los dos terremotos que golpearon el norte de Venezuela el 24 de junio.
El estudio, elaborado con apoyo de Ingeniar CAD/CAE Ltda. y ERN, describe el evento como un “doblete sísmico”: dos sismos superficiales de magnitud Mw 7.2 y Mw 7.5, separados por 39 segundos, que afectaron sobre todo a La Guaira, Distrito Capital, Aragua, Yaracuy y Falcón.
Edificaciones e infraestructura concentran el mayor impacto
La estimación se divide en US$24.000 millones en edificaciones —residenciales, comerciales, educativas, de salud, institucionales e industriales— y US$13.000 millones en infraestructura, que incluye agua y saneamiento, telecomunicaciones, vías, ferrocarriles, energía, puertos, aeropuertos, petróleo y gas.
Dentro de la infraestructura, el sector más golpeado fue telecomunicaciones, con US$5.000 millones en daños. Le siguen energía, con US$3.100 millones; vías y ferrocarriles, con US$2.100 millones; agua y saneamiento, con US$1.600 millones; petróleo y gas, con US$1.000 millones; y puertos y aeropuertos, con US$300 millones.
El documento sitúa el evento dentro de un período de retorno de 180 años, según el perfil de riesgo sísmico del país.
La cifra es un primer diagnóstico y puede quedarse corta
Los autores aclaran que los US$37.000 millones corresponden solo a daños físicos directos. La cifra no incluye pérdidas económicas indirectas, interrupción de actividades productivas y de servicios, costos de atención de la emergencia, efectos en cadenas de suministro, impactos sociales o ambientales, ni reconstrucción y reforzamiento estructural.
Por esa razón, el informe anticipa que el impacto económico total del desastre será superior a esta primera estimación.
Cómo se construyó la estimación técnica
Para el cálculo se combinaron modelos de amenaza sísmica regional ASLAC2 con modelos globales de exposición como GAR15 y el del Centro para la Reducción del Riesgo de Desastres. Las rupturas de ambos sismos se modelaron con R-CRISIS y los sistemas de ERN, con apoyo de las soluciones de momento tensor publicadas por el Servicio Geológico de Estados Unidos y coeficientes de amplificación de suelo basados en el parámetro Vs30.
El procesamiento de daños se realizó con RiskOne, de la plataforma CAPRA ROBOT, sobre 20 subsectores de infraestructura y más de 35 funciones de vulnerabilidad para edificaciones y más de 50 para infraestructura.
El valor total del stock expuesto en el país —edificaciones e infraestructura combinadas— se estima en US$1,08 billones, de los cuales cerca del 70% corresponde a edificaciones y el 30% a infraestructura.
El informe admite límites metodológicos: no busca reproducir la distribución geográfica o sectorial exacta de los daños, no incorpora explícitamente la licuación de suelos ni los estudios de microzonificación sísmica disponibles para Caracas, y trabaja con una resolución de 5×5 km en edificaciones. Aun así, sostiene que el orden de magnitud y los porcentajes relativos son robustos para una evaluación inicial.
La estimación será refinada con inspecciones de campo, imágenes satelitales, reportes oficiales y modelos de mayor resolución.
