A nueve días del sismo, los rescatistas aún no hallan señales de vida en varios edificios de La Guaira. Entre llanto, reclamos y esperanza, las búsquedas continúan.
En Playa Grande, en La Guaira, el silencio vuelve a romperse con los gritos de “silencio absoluto” y “reanuden” mientras los rescatistas siguen removiendo escombros de un edificio de 12 a 13 plantas destruido por el doble terremoto de Venezuela. A nueve días del desastre y con 2.645 fallecidos, las familias aún esperan noticias de sus desaparecidos.
Sin señales de vida entre los escombros de Playa Grande
En ese edificio, aledaño a Caracas, no han encontrado pruebas de vida. Las familias, reunidas alrededor de la estructura derrumbada, aseguran que una radio de un militar dio interferencias durante la madrugada y creen que podría tratarse de un guardia de seguridad atrapado que intentaba comunicarse con el exterior.
Hasta el momento, los equipos de rescate han sacado 15 cadáveres. En los alrededores quedan pocos edificios en pie y varios presentan paredes derruidas, con escenas domésticas aún visibles, como una mesa servida y una lavadora en marcha.
En otro inmueble cercano, Robert Flores y su suegro caminan entre los restos en busca del hermano de Flores y su esposa embarazada. Según relató, encontraron documentos y pertenencias, pero no cuerpos ni rastros claros de dónde podrían estar.
“En su habitación conseguimos todos sus documentos, sus cosas, pero nada de cuerpos, nada. No sabemos dónde más o menos está situado él”, dijo a EFE.
Los rescatistas ya habían inspeccionado ese edificio y, según los familiares, introdujeron perros y realizaron cálculos sin conseguir personas con vida. Allí han recuperado unos 20 muertos, pero los parientes piden reforzar la búsqueda y retirar más escombros para seguir localizando sobrevivientes.
La esperanza de encontrar con vida al niño Fabio
La misma incertidumbre golpea a la familia de Fabio, un niño de 9 años en Caraballeda, otra de las zonas afectadas por los sismos. Su padre, Francisco Bastardo, insiste en que no pierde la esperanza.
“No pierdo la esperanza de que mi hijo va a aparecer. Hasta que el Gobierno me lo permita seguiré buscando a mi muchacho porque no he visto un cuerpo real, pero yo lo siento acá en mi corazón, lo siento en mi cuerpo que Fabio sigue vivo, porque él responde a mis llamados”, dijo a EFE.
Horas después, cuando un nuevo grupo de rescatistas intentaba hallar señales de vida, la madre del niño reclamó que no habían logrado avances en ese edificio. “No han podido hacer nada en ese edificio (…) siete días y solo han sacado unas cajas”, expresó.
En Los Cocos, donde solo quedan dos torres de cinco en un inmenso complejo, los rescatistas nacionales siguen pidiendo silencio mientras continúan las labores. En un punto cercano, un vehículo del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf) espera a pocos metros, mientras la extracción de cadáveres avanza con lentitud y la prioridad sigue siendo encontrar personas vivas.