Sudáfrica celebra este miércoles elecciones municipales en medio de una escalada de ataques xenófobos contra migrantes y solicitantes de asilo de otros países africanos, una violencia que se ha intensificado desde la pasada primavera.

Octubre cerró como uno de los meses más violentos del año, con heridos, detenciones, vehículos incendiados, el despliegue del ejército y una víctima mortal. El Gobierno de Cyril Ramaphosa envió 510 militares a KwaZulu-Natal, la provincia donde se concentraron los episodios más graves.

La tensión también llevó a los tribunales a intervenir para frenar las marchas de protesta del movimiento March and March. Entre ellas estuvo la realizada el 22 de octubre en Durban, donde un hombre extranjero fue asesinado a palos. El viernes, un juez mantuvo la suspensión de esas movilizaciones hasta después de los comicios y condicionó su reanudación al cumplimiento de estrictas medidas de seguridad.