El gobierno de Estados Unidos alertó a millones de militares activos, retirados y personal civil que sus datos personales fueron robados durante una brecha de seguridad en los registros del Pentágono, que se extendió por varios meses entre octubre de 2025 y mediados de julio de 2026.

Datos sensibles expuestos sin cifrado

Según una notificación del Centro de Datos de Personal de Defensa (DMDC, por sus siglas en inglés), los atacantes accedieron a información personal identificable, como números de seguro social, nombres completos, fechas de nacimiento, sexo, raza y otros detalles del servicio militar. El comunicado precisó que los registros estaban sin cifrar.

El DMDC, una unidad del Departamento de Defensa de EE.UU., gestiona más de 60 millones de registros de militares, civiles y sus familiares para determinar beneficios como atención médica y jubilaciones. Además, es el principal proveedor de gestión de identidades del ejército, vinculando a miembros activos, empleados y contratistas con credenciales de acceso a sistemas, edificios y bases del Pentágono.

Sin evidencia de uso indebido, pero con riesgos latentes

El Departamento de Defensa aseguró que, hasta ahora, no hay indicios de que la información robada haya sido utilizada con fines maliciosos, aunque no explicó cómo llegó a esa conclusión. El portavoz del Pentágono no respondió a consultas sobre posibles comunicaciones con los hackers, cuya identidad sigue siendo desconocida.

Este incidente se suma a una serie de brechas recientes en agencias federales. En septiembre de 2026, el grupo ShinyHunters robó datos personales de la mayoría de los agentes y empleados del FBI, incluyendo aspirantes. El hecho fue calificado como un «desastre de contrainteligencia» por el riesgo de que gobiernos extranjeros utilicen la información para perfilar, amenazar o coaccionar a funcionarios federales. Según Federal News Network, el robo en el DMDC afectó a más de 3 millones de personas.

El antecedente más grave ocurrió en 2015, cuando hackers vinculados a China robaron los registros privados de más de 22 millones de empleados del gobierno de EE.UU., muchos de ellos con autorizaciones de seguridad.