La defensa de Cilia Flores, esposa de Nicolás Maduro, renovó este miércoles su solicitud de libertad bajo fianza ante un tribunal de Estados Unidos, argumentando que su estado de salud se ha agravado durante su encierro en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (MDC).
Problemas cardíacos y falta de atención médica
Según los documentos judiciales, los abogados de Flores detallan que, desde su detención, ha presentado un episodio de taquicardia ventricular con 33 latidos seguidos, un ataque de 30 minutos de intensa opresión en el pecho —sin que se le practicaran exámenes clínicos posteriores— y una pérdida significativa de peso, además de la caída de dos molares. Los representantes legales destacan que, antes de su captura, su condición cardíaca era estable y se controlaba con una inyección mensual.
La defensa vincula el deterioro de su salud a la operación militar estadounidense del 3 de enero, en la que Flores y Maduro fueron capturados en Caracas y trasladados a Nueva York. Al llegar al MDC, la exprimera dama presentaba heridas en la frente y otras lesiones, y pasó sus primeros tres meses en régimen de aislamiento. Actualmente, el equipo médico del centro ha propuesto practicarle un cateterismo, procedimiento sobre el cual ella ha solicitado más información, aunque sus abogados advierten que «la prisión dista mucho de ser un lugar ideal para recuperarse de una intervención cardíaca».
Respuesta a la Fiscalía y argumentos legales
La petición de libertad condicional se produce tras la oposición de la Fiscalía, que considera que existe un riesgo de fuga «extremo» y que Flores representa un «peligro para el público». Sin embargo, sus defensores rechazan esta posibilidad, señalando que se trata de una mujer de 69 años con una afección cardíaca no tratada, que enfrenta un procedimiento invasivo y, probablemente, una intervención posterior. Además, niegan que pueda «comprar su libertad», ya que, según una declaración jurada, no cuenta con fondos para costear su defensa.



