Wilber Garcés, el migrante venezolano de 28 años que recibió un disparo de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Austin, Texas, el pasado 20 de septiembre, fue enviado a detención penal sin fianza tras una audiencia inicial celebrada este miércoles.
El juez aceptó la solicitud del Gobierno de Estados Unidos de mantenerlo recluido sin derecho a fianza, luego de que la fiscalía presentara un cargo en su contra por presunta agresión a un agente federal y resistencia al arresto. La fiscalía argumentó que Garcés representa un riesgo de fuga, lo que fundamentó la decisión judicial.
Defensa denuncia falta de atención médica y represalias
Los abogados de Garcés, Kate Lincoln-Goldfinch y Danny Woodward, criticaron la medida y advirtieron que la acusación forma parte de un patrón de «represalias» contra personas que cuestionan las acciones de los agentes federales. Durante una rueda de prensa, los letrados insistieron en que el Gobierno debe garantizar la atención médica inmediata al migrante, ya que la bala que impactó su espalda aún no ha sido extraída.
«El Gobierno sigue jugando con la vida de nuestro cliente. Un agente de ICE le disparó en la espalda y se le ha negado la asistencia médica urgente y necesaria», declaró Woodward. Lincoln-Goldfinch añadió que Garcés lleva diez días en condiciones precarias, con el proyectil alojado en su cuerpo, y que es responsabilidad de las autoridades asegurarle la cirugía que requiere para su recuperación.



