“El 7 de octubre de 2023, estaba seguro de que pagaríamos un precio muy alto y de que nuestras vidas acabarían destrozadas. Realmente lo sentía. Y es lo que ha sucedido”, dijo Anwar al Shtat, desplazado 12 veces desde Beit Hanún, en el norte de Gaza.
Con 55 años, vive ahora en una de las numerosas tiendas de campaña de la atestada capital gazatí, en un espacio pequeño y oscuro junto a calles con aguas residuales.
Al Shtat describió una sensación constante de olvido y afirmó que el mundo ve cómo viven, pero no actúa. También responsabilizó a los países árabes y a dirigentes de facciones palestinas fuera de Gaza.
“Nuestro destino y nuestras vidas han quedado en manos de esas facciones, pero nadie hace lo suficiente para poner fin a nuestro sufrimiento. Israel no cede, Hamás no cede y el mundo entero nos trata como si no fuéramos seres humanos”, expresó.


