Un espectáculo de luces y drones con el rostro de Antonio Gaudí en el cielo de Barcelona puso el cierre a la ceremonia en la que León XIV bendijo la Torre de Jesucristo, coincidiendo con el centenario de la muerte del arquitecto, ocurrida el 10 de junio de 1926.
Un final con luces, música y la imagen del arquitecto
Tras la bendición de la torre, comenzó un montaje visual que reunió a unos 4.000 asistentes en el exterior de la basílica. Un coro de niños, con lámparas en las manos, salió desde el interior del templo mientras las luces de los asistentes se encendían y apagaban de forma intermitente.
Con música interpretada por una orquesta desde el interior de la Sagrada Familia, se fueron iluminando de manera progresiva distintos sectores de la fachada del Nacimiento y del resto del templo, hasta llegar al encendido completo de la basílica. En ese momento apareció en el cielo la figura de Gaudí dibujada por drones.
La imagen del arquitecto se giró hacia la cruz que corona el pináculo de la Torre de Jesucristo, de 172,5 metros de altura, lo que convierte a la Sagrada Familia en la iglesia más alta del mundo. Antes de desvanecerse en el cielo nocturno, dejó paso a la frase escrita en catalán: «Primero el amor, después la técnica».
