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El Mundial 2026 arranca en México en medio de protestas, visados y polémica por las entradas

La Copa del Mundo 2026, la más grande de la historia por su formato de 48 selecciones y tres países anfitriones, inicia este jueves 11 de junio a la 1:30…

El Mundial 2026 arranca en México en medio de protestas, visados y polémica por las entradas

La Copa del Mundo 2026, la más grande de la historia por su formato de 48 selecciones y tres países anfitriones, inicia este jueves 11 de junio a la 1:30 de la tarde, hora de Venezuela, con partidos en Ciudad de México y Guadalajara, y coloca a la Fifa ante uno de los retos más complejos de su gestión.

El torneo comienza condicionado por tensiones políticas, protestas en México, restricciones de visados impuestas por Estados Unidos y críticas por el aumento del precio de las entradas. Incluso uno de los árbitros seleccionados para la competición se ha visto afectado por las trabas para entrar a territorio estadounidense.

Un proyecto pensado para expandir el torneo

Cuando la Fifa otorgó hace ocho años la sede del Mundial 2026 a la candidatura norteamericana, la decisión fue vista como una oportunidad para ampliar la competencia, sumar más selecciones, elevar el número de partidos y aumentar los ingresos del organismo.

La expansión también benefició a las confederaciones, las federaciones y los clubes, que recibieron una porción mayor de los dividendos distribuidos por la Fifa. Los jugadores, en cambio, quedaron nuevamente con la mayor carga: más encuentros, desplazamientos más largos y una exigencia física superior por el calor y el calendario.

Irán, Trump y el peso de las restricciones

En esta ocasión, la Fifa no ha conseguido imponer la autonomía que le permitió sortear otras controversias, como las críticas por la asignación del torneo a la Rusia de Vladimir Putin o las denuncias por las condiciones laborales de los migrantes en Catar.

El presidente del organismo, Gianni Infantino, ha tenido que equilibrar la participación de Irán con su relación con el presidente estadounidense Donald Trump, a quien entregó un inédito Premio de la Paz durante la gala del sorteo.

La sede de la selección iraní fue trasladada de Tucson, en Arizona, a Tijuana, en la frontera mexicana, como medida de emergencia. Aun así, persiste la tensión por la negativa de visados a personas que han tenido relación con la Guardia Revolucionaria Islámica, institución que Estados Unidos mantiene en su lista de organizaciones terroristas.

El embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, indicó el pasado sábado que los integrantes de la selección persa cuentan con permisos limitados que les permiten ingresar únicamente durante el tiempo necesario para disputar los partidos y abandonar el país ese mismo día, una situación que, afirmó, los deja en desventaja frente a sus rivales.

Irán jugará sus dos primeros encuentros ante Nueva Zelanda, el 15 de junio, y Bélgica, el 21, en Los Ángeles, a menos de una hora en avión desde Tijuana. Su tercer compromiso será el 26 de junio frente a Egipto, en Seattle, a más de seis horas de distancia.

Arbitraje y viajeros, también bajo presión

La polémica también alcanzó a otras figuras vinculadas con el torneo. Aymen Hussein, delantero de la selección de Irak, estuvo retenido durante siete horas en el aeropuerto de Chicago cuando viajaba para disputar un amistoso frente a Venezuela.

Además, el árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, reconocido como el mejor juez africano de 2025 y uno de los 52 árbitros escogidos para el Mundial, fue devuelto tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Miami procedente de Turquía. Las autoridades estadounidenses le negaron la entrada por problemas no especificados con su verificación de antecedentes, después de once horas de espera.

Protestas en México y malestar por las entradas

En México, el Mundial coincide con las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que desde el 1 de junio mantiene un paro nacional en demanda de mejoras salariales y del sistema de pensiones. Las manifestaciones han bloqueado las principales vías de la capital y los accesos al estadio Azteca.

También ha generado malestar el precio de las entradas, que se ha disparado en Estados Unidos, donde la reventa es legal. La Fifa recibió críticas por aplicar por primera vez en una Copa del Mundo la política de precios dinámicos, utilizada en los principales espectáculos deportivos de ese país y que ajusta los valores según la demanda. Ya se pagan miles de dólares por un asiento para la final del 19 de junio.

El fútbol, al final, toma el protagonismo

Con todo, el balón termina por ocupar el centro de la escena. México buscará por octava vez ganar un partido inaugural, Lionel Messi quiere seguir reforzando su condición de figura histórica y Lamine Yamal aspira a disputarle ese lugar. Todo, en busca del trofeo más icónico del fútbol mundial, descrito por Infantino como el más increíble y como un símbolo que permite soñar.

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