Violentos combates se registraron este sábado en el norte y este de Siria donde fuerzas del régimen, apoyadas por la aviación rusa, enfrentan al grupo yihadista Estado Islámico (EI), que abatió al menos a 75 efectivos progubernamentales en Deir Ezor (este).
El Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña, revisó al alza el anterior saldo de muertos en Deir Ezor, precisando que al menos 60 combatientes murieron en los suburbios del norte de la ciudad.
Paralelamente, en la provincia de Alepo (norte), al menos 16 combatientes yihadistas resultaron muertos tras un ataque fallido contra una posición del régimen cerca de la ciudad de Al Bab, indicó el OSDH.
La televisión pública también informó que las fuerzas del régimen habían rechazado una ofensiva en esta región.
Los aviones rusos atacaron las posiciones yihadistas entre el aeropuerto militar de Kueiris, en manos del régimen, y Al Bab, según el OSDH, que dispone de una vasta red de fuentes en todo el país.
En los últimos días las fuerzas adictas al régimen progresaron hacia Al Bab, un bastión del EI, y retomaron varias aldeas de los alrededores. Actualmente se encuentran a menos de 10 km de esa ciudad, una distancia que no alcanzaban desde 2012.
Ubicada a 30 km al sur de la frontera con Turquía, Al Bab cayó en manos de los rebeldes en julio de 2012 y después del EI en noviembre de 2013.
Los combatientes progubernamentales intentan en particular cortar el acceso de los rebeldes a Alepo, segunda ciudad de Siria, que está dividida entre barrios controlados por el régimen (en el oeste) y por los rebeldes (los del este).
«Con esta operación, el ejército intenta ampliar su zona de seguridad alrededor de la ciudad» de Alepo, e impedir a los rebeldes reaprovisionarse en sus cercanías, explicó a la AFP una fuente de seguridad.
Según un comandante de las fuerzas progubernamentales, el régimen lucha actualmente en siete frentes diferentes en la provincia de Alepo.
Así, el gobierno espera debilitar al EI, que controla parte de esta provincia, vecina de la de Raqa, cuya capital es ‘de facto’ también la del grupo yihadista.
«Las fuerzas del régimen tienen un plan preciso para separar el territorio que controla el EI en (la provincía de) Alepo del que éste tiene en Raqa», subrayó Rami Abdel Rahman, director del OSDH.
En la ciudad de Raqa, precisamente, «al menos 16 personas fueron muertas, entre las cuales civiles, y 30 resultaron heridas durante los ataques contra sus barrios y alrededores», agregó, sin precisar si se trataba de bombardeos de la aviación rusa o de la coalición internacional liderada por Washington