Barcelona vivió una multitudinaria acogida este martes 9 de junio cuando miles de fieles se concentraron en los alrededores de la catedral para recibir al papa León XIV, que llegó a la ciudad procedente de Madrid en su primera visita a Barcelona. La jornada estuvo marcada por banderas, cánticos, aplausos y emoción, y el pontífice pronunció saludos y una homilía en español y en catalán en la que instó a la unidad. Hoy también presidirá una vigilia de 40.000 personas en el estadio olímpico.
Recepción y ambiente
Desde varias horas antes del aterrizaje del pontífice, jóvenes y escolares se hicieron visibles con cánticos como «Esta es la juventud del Papa». Sonsoles, que asistió con amigas del colegio, afirmó que «aunque parezca que seamos una sociedad débil, estamos creciendo cada vez más en la fe». Un profesor de un colegio religioso destacó la importancia de la visita para los jóvenes.
Las banderas de España, México, Argentina y Perú —país donde León XIV fue misionero y obispo— se agitaban entre la multitud. Karina, una peruana residente en Barcelona desde hace cuarenta años, comentó que la presencia del pontífice había causado mucha emoción y subrayó el valor de la reunión en un momento marcado por conflictos internacionales.
Saludos y homilía en dos lenguas
Tras presidir la liturgia de las horas en el altar mayor, León XIV salió a la plaza de la catedral al terminar la Sexta Hora para agradecer la asistencia de los fieles. Saludó a quienes se habían congregado desde el balcón del palacio episcopal, acompañado por el cardenal arzobispo Juan José Omella.
