En la ciudad de Oaxaca, Marcela López Rodríguez y sus tres hijos combinan la atención entre el servicio público y el privado. Ella no tiene seguro social porque trabaja de manera informal en una frutería, pero sí cuenta con expediente en un centro de salud público.
La consulta exige ficha, expediente y paciencia
La mujer, de 42 años y originaria de Pueblo Fortín, una comunidad de Asunción Nochixtlán, cuenta que para recibir atención en ese centro debe registrarse previamente y vivir en la zona de cobertura. Dice que incluso a una cuñada que llegó de visita no la atendieron porque no tenía expediente y no era de la comunidad.
Cuando necesita una consulta, debe acudir a las 06:00 para sacar ficha. La atención con el médico general puede tardar entre dos y tres horas, dependiendo del número de personas en espera. Para ella, el principal problema no es la demora, sino que en el centro casi nunca hay medicamentos.
Gasto extra y traslado a hospitales cuando el cuadro empeora
Aunque acude al sistema público, señala que siempre termina comprando las medicinas recetadas. Para ahorrar, opta por farmacias que venden medicinas similares y aun así gasta entre 400 y 500 pesos.




