Cinco cúpulas blancas sobresalen entre el verdor de San Isidro, en San José de Galipán, al norte de Caracas. La construcción rompe con el patrón rural del lugar y permanece rodeada de reserva entre los habitantes de la zona.
Una edificación que los vecinos asocian con Maduro
Los galipaneros llaman al inmueble de distintas maneras: mezquita, templo hindú o incluso lugar de santería. Según lo que se comenta en el sector, el santuario lo hizo construir Nicolás Maduro y durante mucho tiempo estuvo vedado por razones de discreción y seguridad.
La parcela se levanta en una calle ciega de concreto estriado, con arcos ornamentados y paredes de piedra en tonos tierra. Aunque no hay letreros que prohíban la entrada, los vecinos dan por restringido el acceso y prefieren mantenerse al margen.
Un habitante del sector, que trabaja en el área turística, dijo que es posible llegar, pero “a tu propio riesgo”, y advirtió que la zona está “llena de cámaras de vigilancia”.
Puertas cerradas, obra inconclusa y jardines descuidados
En el sitio no se observan guardias armados ni cámaras de vigilancia. Sí se ven perros, un muro perimetral y dos cercas de alambre tejido con candados en la entrada principal. Dentro hay carros, pero no se aprecia actividad.
La estructura principal muestra un templo de cúpulas blancas y un galpón a medio construir, con andamios y un techo de madera aún sin tejas. Desde la entrada posterior se nota que no se completaron los remates de las cúpulas, que las ventanas pequeñas siguen selladas y que la jardinería acusa abandono.
En la fachada aparece la advocación Jeswari Durga, término que desde el sánscrito se traduce como Durga, la diosa suprema o la divina soberana, asociada en el hinduismo con la protección maternal, la destrucción del mal y la restauración del orden cósmico.
El inmueble está en tierras del Parque Nacional Waraira Repano, donde la normativa prohíbe construir viviendas y bienhechurías, aunque desde 1992 la población de Galipán cuenta con un reconocimiento legal para residir allí.
Muy cerca del templo, además, los oriundos identifican una mansión como propiedad de Jorge Rodríguez Gómez.





