Alan Greenspan, exbanquero central de Estados Unidos y presidente de la Reserva Federal (Fed) entre 1987 y 2006, murió este lunes a los 100 años. Su paso por el banco central dejó una huella que el sector financiero sigue asociando con dos vertientes: una etapa de expansión económica y mayor protagonismo de la Fed, y otra marcada por la asunción de más riesgos en los mercados y las críticas que surgieron tras la crisis de 2008.
Una figura clave para los mercados
Para Emanuelle Santos, analista de mercados de la app de inversiones XTB, la muerte de Greenspan marca el cierre de una etapa decisiva de la historia financiera moderna. Durante casi dos décadas al frente de la Reserva Federal, sostuvo, su figura concentró un nivel de influencia difícil de repetir, al punto de mover mercados globales con una sola frase, contener crisis mediante liquidez y moldear expectativas en Wall Street, Washington y otras plazas financieras del mundo.
Un legado con dos caras
Santos resumió el paso de Greenspan por la Fed como un legado de dos caras. Por un lado, encabezó una de las etapas más prolongadas de expansión económica en Estados Unidos, advirtió antes que otros el efecto de la productividad tecnológica y reforzó la idea de una Fed más activa ante episodios de tensión financiera.
Por el otro, su confianza en la autorregulación de los mercados, la tolerancia frente a los excesos de apalancamiento y la percepción del llamado “Greenspan put” alimentaron una cultura de mayor toma de riesgo que quedó bajo fuerte escrutinio después de la crisis de 2008.
