La creciente inquietud en torno a la situación presupuestaria y política de Francia provocó este jueves fuertes turbulencias en los mercados de deuda soberana de la eurozona, disparando los diferenciales frente a los títulos alemanes y duplicando los costos de los seguros de impago en apenas un mes.

Presión histórica sobre la deuda francesa

El movimiento más destacado se registró en la brecha entre los bonos soberanos de Francia a 10 años y los Bund alemanes de referencia, la cual rebasó la barrera del 1%. Este registro representa la cota más elevada desde la crisis de deuda soberana de 2012, reflejando el rendimiento adicional que los inversores exigen por mantener los títulos del país galo.

Paralelamente, los contratos de permuta de cobertura por impago, conocidos como CDS, duplicaron su valor en el transcurso de un mes. El fenómeno evidencia una mayor cautela en las plazas financieras ante las dudas sobre la viabilidad fiscal del país y la capacidad del Gobierno para aprobar el proyecto presupuestario que proyecta reducir el déficit al 5% el próximo año, frente al 5,4% estimado para el periodo en curso.

El contagio llega a otros mercados de la región

La onda expansiva de la volatilidad no se circunscribió al territorio francés. En Italia, el diferencial entre los rendimientos de los bonos a dos años y sus equivalentes alemanes casi se duplicó hasta alcanzar los 55 puntos básicos, constituyendo su mayor salto diario desde el año 2020 según los registros de cierre.

En contraste con el retroceso de los títulos franceses e italianos, los inversores buscaron refugio en la deuda de Alemania, cuyos precios experimentaron un repunte significativo. Mientras tanto, los rendimientos de los bonos neerlandeses se mantuvieron estables, demostrando que la presión de las ventas no afectó de manera uniforme a todos los emisores del bloque europeo en una jornada marcada por la incertidumbre política y las negociaciones legislativas pendientes.