Así fue la detención
Funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional lo abordaron la tarde del 20 de febrero cuando salía de su casa, en Caracas. Ese mismo día, personas no identificadas se llevaron tres computadoras y dos teléfonos celulares de su vivienda e intentaron sacar otros objetos personales.
Branker estuvo seis meses en condición de desaparición forzada. Su familia no supo dónde estaba desde el día de la detención.
El 27 de agosto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le concedió medidas cautelares y pidió al Estado venezolano confirmar si estaba bajo custodia, si le habían imputado delitos y si lo habían presentado ante un tribunal para revisar su situación y avisar a sus allegados.
Más tarde, el 13 de septiembre, se conoció que estaba recluido en los calabozos de la Policía Nacional Bolivariana en Boleíta Sur, Caracas, donde pudo ser visitado por su hermano.




