En Wall Street se está imponiendo una lectura distinta sobre la inteligencia artificial: no basta con reducir nómina, también hace falta contratar a quienes sepan ordenar, integrar y vigilar a los agentes de IA que ya entran en los procesos financieros.
Más vacantes para coordinar agentes de IA
Según datos de la plataforma Draup a los que tuvo acceso CNBC, las ofertas ligadas a la IA en grandes entidades de gestión de fondos de inversión, como JPMorgan, Citi y Capital One, sumaron 139.819 este año, un aumento de 49% frente a 2025.
El cambio no se limita a buscar ingenieros para crear modelos. Las empresas financieras están reclamando perfiles capaces de orquestar el trabajo de varios agentes de IA dentro de la compañía. Esos equipos reparten tareas: uno revisa datos en bruto, otro analiza documentos y un tercero comprueba la normativa que regula las operaciones.
Las menciones de estas habilidades crecieron 1.721% en el último año, al punto de que Vijay Swaminathan, CEO de Draup, afirmó que podría ser la habilidad más demandada en Wall Street.

La supervisión gana terreno frente al recorte de personal
En paralelo, también suben con fuerza los perfiles de control. Las menciones de Responsible Artificial Intelligence crecieron 657%; las de gobernanza de IA, 394%; y las de gestión de riesgos, 359%. En total, las referencias a gobernanza general de la IA suman más de 16.000 nuevas ofertas, casi el doble que las 8.400 vacantes para entrenar y operar modelos de IA.
La guía de riesgos publicada por los reguladores estadounidenses en abril deja fuera a la IA generativa y la agéntica, así que cada banco debe fijar sus propios límites y controles. Una encuesta de KPMG señala que el 51% de los bancos ya prueban agentes de IA en sus operaciones.
La lógica detrás del giro es clara: mientras siguen los recortes —los grandes bancos eliminaron más de 5.000 puestos en el primer trimestre, pese a haber obtenido beneficios récord—, también crece la necesidad de supervisar lo que hace la IA. Jamie Dimon, de JPMorgan, resumió esa orientación al decir que contratarán a más gente de IA y a menos banqueros en ciertas categorías.
La experiencia reciente ha reforzado esa idea. Meta cumplió con la primera parte de su plan de reestructuración despidiendo al 10% de su plantilla, pero luego los datos internos mostraron que los incidentes técnicos y de seguridad subieron 40% y el tiempo para resolverlos 70%. Zuckerberg canceló una segunda ronda de despidos. Ford terminó en una salida parecida: recontrató a ingenieros veteranos para vigilar el trabajo de los algoritmos en su cadena de producción.




