El nuevo modelo de Moonshot AI presiona a tecnológicas y fabricantes de chips, mientras el mercado vuelve a dudar del retorno de las inversiones en IA.
El lanzamiento de Kimi K3, el nuevo modelo de inteligencia artificial de Moonshot AI, volvió a poner bajo presión a las tecnológicas de Wall Street y, en especial, a las empresas de semiconductores. La reacción del mercado reabrió las dudas sobre si las multimillonarias inversiones en inteligencia artificial realmente dejarán la rentabilidad que hoy descuentan los inversionistas.
Un modelo chino que mueve las bolsas
La presentación coincidió con una nueva ola de ventas en el sector tecnológico, después de varios meses de alzas que llevaron a muchas compañías vinculadas con la inteligencia artificial a valoraciones elevadas. Para Manuel Pinto, analista de XTB, el anuncio fue leído por el mercado como un nuevo “momento DeepSeek”, al mostrar que China sigue acortando distancia con Estados Unidos y que puede desarrollar modelos competitivos con costos mucho menores.
Moonshot AI, startup china especializada en inteligencia artificial, presentó Kimi K3 como su modelo más avanzado hasta ahora. La empresa lo describe como un modelo abierto con 2,8 billones de parámetros, es decir, las variables internas que ajusta durante su entrenamiento y que determinan su capacidad para aprender patrones, entender instrucciones y generar respuestas más complejas.
La propia compañía admite que Kimi K3 todavía está por detrás de los modelos propietarios más avanzados, pero afirma que alcanza un rendimiento de frontera y supera a otros modelos abiertos en varias evaluaciones. Entre los resultados divulgados por la empresa destacan Program Bench, una prueba sobre programación, y SWE Marathon, un benchmark que mide tareas de ingeniería de software de larga duración, donde el sistema se ubicó entre los mejores de la comparativa.
Precio y competencia tecnológica
Más allá de sus especificaciones, el interés del mercado se concentró en su propuesta comercial. Según Pinto, el precio medio de Kimi K3 es aproximadamente la mitad del de Claude Opus y GPT-5.5, un factor que alimenta las dudas sobre si será necesario sostener el actual ritmo de inversión para desarrollar modelos competitivos.
Esa percepción hizo que volviera la comparación con DeepSeek. Si aquel episodio mostró que China podía desarrollar modelos avanzados con costos inferiores, Kimi K3 refuerza la idea de que la competencia tecnológica ya no se limita al precio, sino también al rendimiento. Para Enrique Covarrubias, economista en jefe y director de Análisis de Actinver, el mercado enfrenta una combinación de mayor competencia tecnológica, toma de utilidades en emisoras ligadas a la inteligencia artificial y un entorno geopolítico que mantiene elevada la volatilidad.
Las dudas sobre chips e infraestructura
La corrección bursátil también responde al contexto previo. Durante los últimos meses, las acciones relacionadas con la inteligencia artificial habían acumulado fuertes ganancias, con el Philadelphia Semiconductor Index subiendo 105% entre su mínimo de marzo y el máximo alcanzado a finales de junio. Antes de entrar en una corrección que ya supera el 20%, el rally se apoyó en la expectativa de que los grandes proveedores de servicios en la nube mantendrían durante años un alto nivel de inversión en infraestructura para inteligencia artificial.
Sin embargo, las dudas sobre ese gasto reaparecen con modelos más baratos y con resultados como los de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company. Aunque la demanda de chips sigue siendo sólida, parte del mercado empezó a preguntarse si todo lo invertido hasta ahora se traducirá en beneficios suficientes. Pinto considera que los inversionistas vuelven a cuestionar si las enormes inversiones en centros de datos, chips e infraestructura terminarán generando la rentabilidad esperada.
Andrew Tyler, responsable global de inteligencia de mercados de JPMorgan, señaló en una nota que el avance de Moonshot “desde luego no ayuda” al sentimiento del mercado, porque las preocupaciones por un posible “DeepSeek 2.0” han pesado sobre las acciones tecnológicas tanto en Asia como en Estados Unidos.
La comparación con DeepSeek remite al año pasado, cuando otro startup chino sorprendió a los mercados al presentar un modelo competitivo frente a los desarrollados por grandes tecnológicas estadounidenses, pese a haber sido entrenado con un costo mucho menor. Ese anuncio provocó una fuerte corrección en las acciones ligadas a la inteligencia artificial, sobre todo entre los fabricantes de chips, al poner en duda si serían necesarias inversiones tan elevadas para desarrollar modelos de última generación.
Rubén Dalfovo, estratega de Saxo Bank, sostiene que la industria mantiene una base sólida, con demanda robusta de chips avanzados, memoria y equipos de fabricación impulsada por la inteligencia artificial. El problema, según explica, es que las cotizaciones habían descontado varios años de crecimiento prácticamente perfecto, lo que elevó el listón para cualquier resultado trimestral.
Por eso, incluso con balances sólidos de empresas como TSMC, ASML o Micron, las acciones han estado bajo presión. Felipe Barragán, analista de Pepperstone, afirmó que la corrección ocurre pese a esos resultados operacionales sólidos, lo que confirma que el problema no es una caída visible de la demanda de chips, sino el nivel de expectativas. A eso se suman las dudas sobre el apalancamiento acumulado en el sector y la inquietud de si el gasto en infraestructura de IA puede sostenerse en los niveles actuales.
El avance de Kimi K3 añade una variable más a ese debate. Si la competencia entre laboratorios de inteligencia artificial sigue acelerándose y surgen modelos cada vez más eficientes, el mercado seguirá atento a si los grandes grupos tecnológicos mantienen el ritmo de inversión o si las expectativas que impulsaron el rally comienzan a revisarse.