La reconstrucción que sigue a los terremotos del 24 de junio en Venezuela no solo exigirá levantar viviendas e infraestructura. También será decisiva para la inflación, el tipo de cambio y el consumo.

Daniel Lahoud, economista e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, sostuvo que el rumbo de la economía dependerá de cómo el Estado financie los miles de millones de dólares que requerirá la recuperación de las zonas afectadas.

La emisión de dinero es el mayor riesgo

Para Lahoud, el principal peligro para la estabilidad de precios sería que el gasto público de la emergencia se cubra con expansión de liquidez.

Advirtió que, si el gobierno financia los gastos del desastre emitiendo dinero a través del Banco Central de Venezuela, la dinámica inflacionaria seguiría y podría llevar la inflación hasta 500% al cierre del año.

En cambio, consideró que el acceso a recursos de cooperación internacional o de organismos multilaterales reduciría la necesidad de emitir dinero sin respaldo y ayudaría a contener las presiones sobre los precios.

El economista insistió en que la manera de financiar la reconstrucción será determinante para la economía durante los próximos meses.

El dólar y la dolarización seguirán en el centro

Lahoud prevé que el mercado cambiario continuará entre los principales factores de presión sobre la inflación. Explicó que las dificultades para acceder a divisas en efectivo han obligado a empresas y ciudadanos a acudir al mercado informal, donde el dólar suele ubicarse por encima de la cotización oficial.

Según dijo, los comerciantes fijan precios tomando como referencia esa tasa más alta, lo que crea la percepción de una inflación en dólares.

Aunque ve positivo el reciente aumento en la oferta de efectivo y la flexibilización de algunas operaciones cambiarias, estimó que la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo persistirá mientras no haya cambios de mayor alcance.

También defendió la dolarización como una alternativa para ofrecer un marco más estable, contener la inflación y reducir la incertidumbre cambiaria. A su juicio, fortalecer el bolívar no resolverá los desequilibrios monetarios de la economía venezolana.

El consumo no caería de forma generalizada

Pese a la magnitud del desastre, Lahoud no prevé una caída generalizada del consumo. Argumentó que los mayores daños se concentraron en zonas residenciales y no en los principales centros industriales o comerciales del país.

Además, señaló que los principales puertos venezolanos, en especial Puerto Cabello, no registraron afectaciones estructurales, lo que permite mantener el flujo de importaciones y exportaciones.

La caída del consumo, sostuvo, solo ocurriría si se destruyeran de forma masiva los centros de trabajo. Mientras las personas conserven su empleo, el gasto debería mantenerse relativamente estable.