La entidad quiere ampliar su plataforma transfronteriza más allá de Brasil y Estados Unidos, con miras a atender clientes de varios mercados en la región.
Inter busca convertir su infraestructura de pagos internacionales en uno de los principales motores de expansión en América Latina, con una estrategia centrada en ampliar el alcance de la plataforma que desarrolló para conectar a los clientes brasileños con el mercado estadounidense.
Una base tecnológica que ahora se abre a más mercados
La entidad financiera pretende que ese sistema no solo sirva a usuarios de Brasil, sino también a personas, empresas e instituciones financieras de otros países que necesitan procesar pagos internacionales, incluso si no tienen operaciones en Brasil o en Estados Unidos. Cassio Segura, gerente nacional de Inter en Estados Unidos, y Ralf Boragina, jefe de transacciones transfronterizas, explicaron que la infraestructura fue diseñada para operar como una plataforma más amplia de cobros y pagos entre mercados.
Segura afirmó que la institución ha construido “una infraestructura muy sólida para el procesamiento de pagos y cobros”, lo que, a su juicio, le da una ventaja competitiva en el negocio de transacciones transfronterizas. Boragina, por su parte, señaló que la diferencia frente al cambio de divisas tradicional está en la capacidad de ejecutar pagos y cobros internacionales de forma integrada y a gran escala.
Crecimiento desde 2022 y salto en volumen
La expansión se apoya en una estructura que comenzó a desarrollarse en 2022, cuando Inter adquirió USEND, una institución de servicios monetarios en Estados Unidos. Desde entonces, la plataforma ganó cobertura global y fue migrada a la nube, un cambio que, de acuerdo con los ejecutivos, mejoró la capacidad de procesamiento y la estabilidad operativa.
Entre diciembre de 2022 y diciembre de 2025, el volumen financiero gestionado por la plataforma transfronteriza creció aproximadamente 280%, mientras que la cantidad de transacciones procesadas aumentó cerca de 940%. Ese desempeño reforzó la apuesta de Inter por un negocio que ya no se limita a la transferencia de dinero, sino que apunta a convertirse en infraestructura para operaciones internacionales de mayor escala.
Más usuarios, más perfiles y nuevos destinos
La demanda también cambió. Según Segura, estas soluciones ya no están enfocadas solo en brasileños que viven fuera de su país, sino también en personas que permanecen en su lugar de origen, pero reciben ingresos, invierten o tienen gastos en moneda extranjera. Ese cambio, explicó, está impulsado por el trabajo remoto y por la contratación de profesionales por parte de empresas globales.
En la actualidad, la plataforma atiende dos segmentos. En el negocio minorista, Inter tiene cerca de 6 millones de usuarios con cuentas globales, de los cuales 1,1 millones utilizan el servicio para invertir en el mercado bursátil estadounidense. En el frente corporativo, la operación procesa pagos para agregadores, empresas de tecnología financiera, bancos e instituciones financieras de Asia, Europa y Medio Oriente que usan el banco para liquidar operaciones entre Brasil y Estados Unidos.
Aunque los brasileños siguen representando el 99% de la base de clientes de Inter en Estados Unidos, la institución ya presta servicio a usuarios de otras 16 nacionalidades. El siguiente paso, según la estrategia expuesta por sus ejecutivos, debería darse en Argentina, donde la entidad ya ofrece una cuenta global desde el año pasado.
La expansión regional también se apoya en las licencias que Inter obtuvo en Estados Unidos. Además de la correduría y de la entidad financiera enfocada en crédito hipotecario para extranjeros, la institución cuenta con una licencia de servicios monetarios y recientemente recibió una licencia bancaria estadounidense, un conjunto que Boragina consideró clave para sostener su proyección internacional.
“El Inter está funcionando como una multinacional brasileña, como un banco global brasileño que se expande al exterior y se hace un lugar”, afirmó Boragina.