El oro cayó el martes a su nivel más bajo desde principios de noviembre de 2025, presionado por la incertidumbre en torno a la guerra en Oriente Medio y por el cambio de expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos.
Al momento de esta publicación, el dólar paralelo se cotizaba en 738,74 Bs y la tasa oficial del BCV en 623,02 Bs, según Precio Dólar Paralelo.
El metal precioso retrocede en plena tensión geopolítica
Según los datos del mercado, el oro alcanzó un mínimo intradía de 3,942 dólares durante las primeras horas de trading en Asia. Al momento de escribirse esta nota, cotizaba cerca de 3,956 dólares, con una caída diaria de 1.5%.
La presión también se extendió al resto de los metales preciosos: la plata bajó 1.4% hasta 57.4 dólares, el platino cedió 1.25% hasta 1,572 dólares y el paladio retrocedió 0.45% hasta 1,216 dólares.
En paralelo, la tensión diplomática sigue pesando sobre el mercado. Donald Trump afirmó que Irán solicitó una reunión tras el reciente intercambio de ataques, y señaló que ese encuentro se realizaría en Qatar el martes.
Teherán ofreció otra versión. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán negó que exista una reunión prevista con Estados Unidos, aunque dijo que su delegación de expertos se dirige a Doha. Esmaeil Baghaei, portavoz de ese despacho, declaró que no habrá ninguna reunión de negociación con estadounidenses en los próximos días.
Junio apunta a ser el cuarto mes seguido en rojo
El oro va camino a una cuarta caída mensual consecutiva, con un retroceso de 12.26% en junio. En total, ha perdido cerca de 30% desde su máximo de enero de 2026, cuando rozó los 5,600 dólares.
El repunte récord de enero se revirtió en marzo, cuando el conflicto entre Estados Unidos e Irán cambió las expectativas sobre las tasas y aumentaron las apuestas a subidas de la Fed, la Reserva Federal de Estados Unidos.
Las tasas más altas elevan los rendimientos reales y golpean al oro, que no paga intereses. El metal hizo su primer movimiento por debajo de los 4,000 dólares a finales de junio y desde entonces no ha dejado de ceder.
Además, nueve de los 18 responsables de la política monetaria esperan al menos un aumento en 2026, lo que mantendría la presión bajista sobre el metal.
Los bancos también han recortado sus proyecciones. Goldman Sachs redujo su pronóstico de fin de año a 4,900 dólares, mientras que Deutsche Bank lo bajó a 4,300 dólares para el tercer trimestre y advirtió que podría llegar a 3,800 dólares si la Fed realiza entre tres y cuatro subidas.
Los precios del oro seguirán pendientes del frágil alto al fuego y de las próximas decisiones de la Fed sobre las tasas de interés, dos factores que marcarán el rumbo del metal en la segunda mitad de 2026.
