Bayer recibió un impulso importante en bolsa después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos emitiera un fallo que puede marcar un giro en la larga disputa judicial ligada a Roundup, el herbicida que heredó con la compra de Monsanto en 2018. La decisión redujo parte de la incertidumbre que ha pesado sobre la compañía en los últimos años y abrió la posibilidad de que la saga entre en su fase final.
El litigio sigue siendo el gran frente abierto
A comienzos de año, Bayer presentó un plan para cerrar el capítulo legal vinculado a Roundup. Ese esquema tiene dos piezas. La primera es un acuerdo colectivo a escala nacional en Estados Unidos, pensado para resolver las reclamaciones que sostienen que el principio activo del producto puede causar linfoma no hodgkiniano, un tipo de cáncer. La compañía elevó sus provisiones legales y otros pasivos relacionados con litigios hasta 11.800 millones de euros para cubrir ese frente.
La segunda pieza era un caso ante el Supremo, que terminó favoreciendo a la empresa. Los jueces determinaron que los demandantes no pueden llevar a Bayer ante tribunales estatales por no advertir sobre un supuesto riesgo de cáncer, porque la Agencia de Protección Medioambiental concluyó que ese riesgo no existía y que no hacía falta incluir una advertencia en el etiquetado. Esa interpretación bloquea de facto el avance de una amplia red de demandas apoyadas en el derecho estatal.
El siguiente paso decisivo es la aprobación judicial del acuerdo colectivo. La audiencia final estaba prevista para el 9 de julio, pero fue aplazada. Ese retraso puede jugar a favor de Bayer, ya que da más tiempo para que se sumen posibles reclamantes y, con ello, aumenta el alcance definitivo de cualquier pacto futuro.
