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Una investigación sostiene que las matemáticas también se aprenden en casa

Las matemáticas no se limitan al salón de clases. Una investigación publicada en Mathematical Thinking and Learning plantea que el aprendizaje matemático…

Una investigación sostiene que las matemáticas también se aprenden en casa

Las matemáticas no se limitan al salón de clases. Una investigación publicada en Mathematical Thinking and Learning plantea que el aprendizaje matemático también ocurre en el hogar, de manera espontánea y, en muchos casos, sin que las familias lo noten.

Aprendizaje STEM fuera de la escuela

El estudio estuvo encabezado por Amber Simpson, profesora asociada del Departamento de Enseñanza, Aprendizaje y Liderazgo Educativo de la Universidad de Binghamton, en Nueva York, Estados Unidos. La investigadora partió de una pregunta concreta: qué sucede con el aprendizaje STEM —Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas— cuando los niños regresan a casa.

Para explorar esa dinámica, Simpson y su equipo diseñaron 12 kits de ingeniería llamados MAKEngineering, dirigidos a niños de segundo a sexto curso. Cada kit proponía un reto abierto con materiales domésticos. En uno de los ejercicios, por ejemplo, se pedía construir el prototipo de una vivienda capaz de proteger a los animales de un fenómeno meteorológico extremo propio de su región.

Familias observadas en la resolución de retos

Siete familias de Estados Unidos participaron en la experiencia y entregaron grabaciones en las que se les veía resolver las actividades en conjunto. A partir de esos registros, los investigadores observaron que los niños aplicaron de manera natural razonamiento geométrico, medición informal y razonamiento proporcional mientras trabajaban en los desafíos.

El hallazgo más relevante, sin embargo, estuvo en los adultos. El estudio cuestiona la idea extendida de que los padres y cuidadores no cuentan con las herramientas para apoyar el aprendizaje matemático de sus hijos. Simpson sostiene lo contrario: sí poseen ese conocimiento, aunque suelen ponerlo en práctica desde hábitos cotidianos y no desde el formato escolar, por lo que esas matemáticas pasan desapercibidas.

El papel de los hermanos

La investigación también identificó la influencia de los hermanos en estas dinámicas. Los niños que trabajaron juntos en los kits asumieron roles de apoyo y, en algunos momentos, también dominantes, pero se mantuvieron involucrados en el diseño durante todo el proceso.

Simpson indicó que tiene un artículo independiente en revisión dedicado a ese fenómeno. Además, la participación de un par de gemelos ofreció una perspectiva especialmente útil sobre sus formas de interacción.

Llevar la experiencia al aula

La investigadora defiende que las matemáticas no escolares tienen un lugar legítimo junto a las del aula y que ambas deberían valorarse por igual. El siguiente paso, señala, es trasladar estos hallazgos a la práctica educativa.

Con ese objetivo, los investigadores desarrollaron kits de formación para docentes y comprobaron que es clave que los propios profesores resuelvan primero estas tareas antes de plantearlas a sus estudiantes. La implementación generalizada de estos materiales en las aulas todavía no se ha producido, pero es la propuesta que impulsa el equipo.

El estudio plantea, en suma, que las matemáticas ya forman parte de la vida doméstica. Más que forzar su presencia, el reto estaría en reconocerlas dentro de las actividades que las familias ya realizan.

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