Claves

  • Rescatada como cría en Maine en 1971 y trasladada al New England Aquarium
  • A los cinco años empezó a emitir sonidos semejantes al habla humana
  • Pronunciaba palabras como “hola” y frases con acento de Maine

El rescate y la vida en el acuario

En mayo de 1971 el pescador George Swallow, de Maine, encontró una cría de foca común sin madre en el condado de Cumberland. Decidió alimentarla a mano y, tras nombrarla Hoover, la cuidó como a una mascota. Cuando el animal creció, la familia Swallow lo entregó al New England Aquarium de Boston, donde llegó con apenas tres meses.

El inesperado desarrollo del habla

Alrededor de 1976, cuando Hoover rondaba los cinco años, los cuidadores notaron que emitía vocalizaciones que recordaban al habla humana, sobre todo durante la época de apareamiento. Un estudio publicado en Current Biology describió esas vocalizaciones como imitaciones deliberadas, con modulaciones de formantes típicas del inglés.

Una foca huérfana de Maine aprendió a hablar inglés en Boston

Según los investigadores, Hoover podía pronunciar palabras simples como “hola”, “vamos” o “oye”, e incluso frases completas que habría escuchado en la casa de los Swallow, como “Hoover get over here! Come on, come on”. Además, su acento recordaba al de Maine, su región de origen.

Los científicos consideran que el caso de Hoover es valioso para estudiar el aprendizaje vocal en mamíferos, un fenómeno poco frecuente que se ha observado en algunas aves y pocos mamíferos, incluidas otras focas.

Grabaciones de sus vocalizaciones están disponibles en línea, aunque la calidad no es perfecta. Estas pruebas son citadas por el Guenther Speech Neuroscience Lab como evidencia de que la foca imitó conscientemente sonidos humanos.

Legado científico y mediático

Hoover apareció en programas como “Good Morning America” y fue mencionado en revistas como Reader’s Digest y The New Yorker. Su caso sigue inspirando investigaciones sobre la capacidad de los mamíferos para aprender patrones vocales humanos, aunque los expertos aclaran que no hay evidencia de que comprendiera el significado de las palabras.

Falleció en 1985, pero su historia continúa siendo citada en estudios contemporáneos que exploran la plasticidad vocal en animales.