Un equipo internacional identificó a Heteropoda jugulans, una gran araña cazadora australiana, como la especie más rápida sobre tierra firme. En sus mediciones alcanzó 3,59 metros por segundo, casi 13 kilómetros por hora, una velocidad capaz de superar a muchas personas en un esprint corto.
El resultado forma parte de un estudio más amplio sobre locomoción en arácnidos, difundido como preprint en bioRxiv.
La especie que rompió la marca
Durante años, algunas arañas fueron célebres por desplazamientos llamativos, pero no por sostener la mayor rapidez en una carrera sobre superficie horizontal. Al comparar a todas bajo el mismo criterio, la jerarquía cambió.
Las mediciones situaron en primer lugar a Heteropoda jugulans, integrante de la familia Sparassidae. La cifra registrada, 3,59 metros por segundo, sirve como referencia objetiva para cotejar el rendimiento entre especies muy distintas entre sí.
Para obtener esos datos, cada individuo recorrió una pista horizontal mientras cámaras de alta velocidad seguían su trayectoria desde arriba. Luego, el equipo eligió el tramo desarrollado a ritmo constante y calculó la máxima velocidad sostenida, evitando que las aceleraciones iniciales alteraran la evaluación.
El análisis más amplio sobre arañas corredoras
El estudio no se limitó a coronar una campeona. Los autores reunieron 236 ejemplares de 162 especies y completaron la base con observaciones publicadas previamente hasta alcanzar 258 especies distribuidas en 64 familias.
Con ese material, el grupo recurrió a modelos biomecánicos y herramientas filogenéticas para responder qué factores explican que dos arañas con masas parecidas puedan presentar velocidades tan distintas.
Patas largas, caza activa y evolución
Uno de los hallazgos más consistentes fue que las especies con extremidades relativamente largas respecto al cuerpo suelen desplazarse con mayor rapidez. En cambio, tener patas muy finas apenas aporta beneficios apreciables.
La investigación también señala que las perseguidoras activas, que capturan presas sobre el suelo, tienden a superar las expectativas derivadas de su constitución. Las constructoras de refugios o las especialistas en emboscadas, en cambio, suelen registrar valores más modestos.
El análisis detectó además una fuerte influencia del parentesco evolutivo. Determinados linajes conservan desde hace millones de años una predisposición hacia un mejor comportamiento locomotor, mientras otros mantienen aptitudes más discretas pese a vivir en ambientes semejantes.
Los autores reconocen que todavía quedan incógnitas abiertas sobre la arquitectura muscular, la orientación de las patas y algunos detalles del sistema hidráulico que usan las arañas para extender varias articulaciones.
Como el manuscrito se difundió como preprint, aún no ha pasado por revisión por pares. Aun así, por la amplitud de la muestra y el rigor del método, el trabajo aporta una base sólida para entender cómo evolucionó la velocidad en estos animales.
