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Qué ver en España: Una ruta por el cuadro elemental castizo

Escoger las localizaciones más populares y concurridas para visitar España es una opción práctica. Tratar de ramificar a partir de dicho punto una ruta variada y completa a través de su anatomía, es un total acierto. España tiene en su habe

Escoger las localizaciones más populares y concurridas para visitar España es una opción práctica. Tratar de ramificar a partir de dicho punto una ruta variada y completa a través de su anatomía, es un total acierto.

España tiene en su haber múltiples destinos de interés para el turista medio. Sin embargo, es también en sus remotos pueblos y espacios naturales donde radica una especial y honda belleza. Desde los pueblecitos medievales de Cataluña, hasta los Parques Nacionales de Navarra, España es una fuente de esplendor inagotable donde todo cuanto late, asombra.

Crisol de culturas y naturaleza

Nacido en tierra andaluza, el inventor y cineasta de gran expresión artística José Val del Omar (1904-1982) elaboró en su obra cumbre, el Tríptico Elemental de España, un recorrido telúrico por las bellezas polimorfas del territorio español. Asociándolas a su materia elemental como agua, fuego y tierra, Val del Omar esbozó evocaciones sobre Granada, Castilla y, póstumamente por su hija, Galicia, de cuyo nexo esencial parte la idea de una comunión de hermosuras de España. No obstante, y a pesar de su fervoroso acierto e intención compiladora, la Península Ibérica guarda tantos lugares y rincones bellos como años carga su larga historia.

Visitar España requiere de una preconcepción sobre su noción de territorio, dado que, debido a que su diversidad cultural y paisajística, su interés se ramifica en muchos y muy variados puntos geográficos. Como ejemplo, que abarcan desde su espectacular naturaleza y el encanto de sus pueblos medievales, hasta rincones poco conocidos y playas formidables. Concretando interesantes rutas y visitas cuyo embrujo se manifiesta en lugares mágicos de Teruel, Lugo o Cádiz, y hasta con distintas reuniones de naturalezas marítimas o boscosas que visitar para perderse en su reflexiva vastedad.

Escoger tan sólo una ubicación especial de las muchas que conforman la entidad de este país hace flaco favor al placer de los sentidos. Y por el bien de la preservación de su gran ramillete de intensas maravillas, cabe trazar nítidos ejemplos de su anatomía única. Porque España se compone de un crisol de culturas y naturaleza que poco envidia de otros lugares de destino del mundo. Y lleva en su sangre la verdad escandalosa de lo auténtico.

Ruta a lo desconocido

El foco principal de atención que recibe España como destino turístico radica en sus fantásticas playas y su entorno urbano y cultural de referencia. En este sentido, las de muchos turistas rehúyen torpemente lo recóndito y se dirigen hacia lugares muy concurridos y populares. Ejemplo de ello sería el ingente turismo que reciben ciudades como Madrid y Barcelona, tanto por su ocio y arquitectura en el caso de la capital, como por su ubicación en la costa catalana y conectada con lo moderno en la ciudad condal. No obstante, España guarda pueblos y rutas naturales todavía más estimulantes que los buques insignia en su maremoto turístico.

La identidad de un pueblo está vertebrada por su historia. Viajar, por tanto, precisa no únicamente de la satisfacción del descanso y las buenas vistas, sino también de un segundo viaje al pasado del lugar de destino. España goza de un fuerte clímax en su etapa medieval, a cuya era se le suma un eterno halo de misticismo. Visitar grandes ciudades de medievalizada atmósfera, como Sevilla (Andalucia) o Girona (Cataluña), ambas ubicaciones que han acogido rodajes de Juego de Tronos, son una perfecta vía para acceder a otros pueblos circundantes de mayor y remota belleza. Y, además, mantenerse cerca de bellezas naturales como el Parque Nacional de Doñana o La Costa Brava.

En lo paradisíaco, justamente, cabe destacar que España goza de mucho territorio virgíneo y natural desplegado a lo largo del país. Lugares como las 20.000 hectáreas de la Selva de Irati (Navarra), cuya visita en otoño asegura un cobrizo cromatismo de ensueño; o el asombroso y casi extraterrestre terreno volcánico del Parque Nacional de Timanfaya (Lanzarote, Islas Canarias). Gozando, además, de increíbles espacios oníricos como la Playa de las Catedrales (Galicia), la primavera en el Valle del Jerte (Extremadura) o la hermética magia de las Coves del Drach (Mallorca). Una naturaleza que conecta al ser humano directamente con su extraordinaria tierra.

De vino, fiesta y vida

España goza también de un gran prestigio por lo que se refiere a enología. Los vinos ibéricos, reconocidos mundialmente, son un atractivo imán para muchos viajeros interesados en la gastronomía y los frutos de la vendimia. Por ello, existe un sinfín de rutas del vino repartidas por el país, con las que realizar catas, paseos por viñedos y bodegas y aprovechar para visitar lugares próximos a la ruta. Como lo son la Ruta del Ribera del Duero, de las Rías Baixas o la ruta del cava del Penedès. Siendo necesario destacar que algunas pequeñas bodegas de ciertos pueblos ofrecen también rutas de este tipo, como la Ruta del Vi Empordà. Pudiendo profundizar mejor en sus lugares circundantes con el sabor del vino aún bajo la lengua.

Las festividades, además, y de muchos tipos y variantes, son en España una seña de identidad muy cotizada por los turistas. Desde la reconocida Tomatina en Buñol (Valencia), cuya tradición consiste en lanzarse tomates entre una multitud, hasta la cultura de la litúrgica Semana Santa en Andalucía. Añadiendo a ello el gran poder cultural de cada región de España, ofreciendo múltiples eventos que aprovechar a modo de salto entre distintas rutas. La mayor parte de las ferias, carnavales y fiestas populares en toda España son una constante de diversión desenfrenada con la que conocer tradiciones, descubrir pueblos y entender el talante español.

Escoger las localizaciones más populares y concurridas para visitar España es una opción práctica. Tratar de ramificar a partir de dicho punto una ruta variada y completa a través de su anatomía, es un total acierto. La belleza que en ella radica es casi inagotable, permitiendo no sólo un viaje a su tierra para el deleite, sino una perpetua reincidencia en sus maravillas para curar las consecuentes nostalgias. ¿La mejor recomendación sobre qué ver en España? Prácticamente todo. ¿Cómo? A pesar de la imposibilidad de hacerlo de una vez, dejar que su sabor se deshaga paulatinamente en las papilas. Justo como con un buen vino.

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